Hechos 19

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Ya vimos la semana pasada con el Pastor Charly la importancia de un evangelio completo, lleno de poder del Espíritu Santo, usando y poniendo en práctica cada uno de los dones que ya tenemos y anhelando los demás dones, siempre con la finalidad de alcanzar a los perdidos y glorificar el nombre del Señor (algunos se van con el milagro pero no se arrepienten ni siguen al Señor, como el caso de los 10 leprosos que sana Jesús, Lucas 17:11-19).

Tenemos que ser sabios y usar “lo poco o mucho” que nos ha dado Dios para que pueda seguir derramando más en nosotros (si no lo usamos, ¿para qué queremos más?) Lucas 16:10 y Mateo 25:14-30.
También vimos en el capítulo anterior de Hechos que hay que estar listos para cada “temporada” que nos marca el Espíritu Santo: tiempo de sembrar, de trabajar, de seguir, de avanzar, de detenerse y persistir, de crecimiento, de cosechar, etc. Siempre buscando y obedeciendo la voz del Espíritu Santo.

Pablo en Éfeso
1 Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo recorrió las regiones del interior y llegó a
Éfeso. Allí encontró a algunos discípulos. 2 —¿Recibieron ustedes el Espíritu Santo cuando creyeron? —preguntó. —No, ni siquiera hemos oído hablar del Espíritu Santo —respondieron. 3 —Entonces, ¿qué bautismo recibieron? —preguntó. —El bautismo de Juan —respondieron. 4 Pablo les explicó: —Juan bautizó con un bautismo de arrepentimiento, y le indicaba a la gente que creyera en el que vendría después de él, es decir, en Jesús. 5 Al oír esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 6 Cuando Pablo les impuso las manos, el Espíritu Santo vino sobre ellos y empezaron a hablar en
lenguas y a profetizar. 7 Eran en total unos doce hombres.

Hechos 19:1-7

Este viaje de Pablo sucede en el año 52 d.C., es decir la iglesia llevaba ya unos 19 años predicando y avanzando en la obra, y podemos ver que seguían aprendiendo cómo hacer algunas cosas, recuerden que siempre estamos aprendiendo (cosas buenas y malas) voluntaria o involuntariamente.

Podemos ver el proceso de Apolos, en el capítulo anterior de el libro de Hechos vemos como lo describen “hombre ilustrado y convincente en el uso de las Escrituras, Judío, instruido en el camino del Señor, enseñaba con la mayor exactitud acerca de Jesús” aunque… no conocía al Espíritu Santo (pero conoció a Priscila y Aquila).

Ciudadanos del cielo
12 No es que ya lo haya conseguido todo o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante
esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mi. 13 Hermanos, no
creo que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda
atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, 14 sigo avanzando hacia la meta
para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.

Filipenses 3:12-14

Iglesia: ¿cuánto tiempo llevamos en comunidad?¿Cuánto tiene que Dios formó La Promesa del Padre? Apenas vamos para 2 años, ¡y qué cosas tan maravillosas ya hemos visto y experimentado! Pero…

  • Debemos tener humildad. (Reconocemos que no lo sabemos todo, no me ofendo y pido perdón si ofendo).
  • Tenemos la capacidad de seguir aprendiendo. No existe la iglesia que sepa el 100% de Dios, no nos alcanza el entendimiento por que Él es infinito… pero sí estamos buscando la guía y revelación del Espíritu Santo y seguimos avanzando en el conocimiento con hambre y sed de mas de Él. Necesitamos más, anhelamos más.
  • No hablamos mal de los que lo hacen diferente. Cada iglesia tiene un proceso, cada iglesia tiene un propósito específico… ¡Cada hermano tiene un propósito y llamado específico!

Definitivamente no somos perfectos, tal como Apolos, no tenemos el 100% del conocimiento de Dios, estamos aprendiendo, el Espíritu Santo nos esta formando, seguimos avanzando.

8 Pablo entró en la sinagoga y habló allí con toda valentía durante tres meses. Discutía acerca del reino de Dios, tratando de convencerlos, 9 pero algunos se negaron obstinadamente a creer, y ante la congregación hablaban mal del Camino. Así que Pablo se alejó de ellos y formó un grupo aparte con los discípulos; y a diario debatía en la escuela de Tirano. 10 Esto continuó por espacio de dos años, de modo que todos los judíos y los que no eran judíos que vivían en la provincia de Asia llegaron a escuchar la palabra del Señor. 11 Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo, 12 a tal grado que a los enfermos les llevaban pañuelos y delantales que habían tocado el cuerpo de Pablo, y quedaban sanos de sus enfermedades; también los espíritus malignos salían de ellos. 13 Algunos judíos que andaban expulsando espíritus malignos intentaron invocar sobre los endemoniados el nombre del Señor Jesús. Decían: «¡En el nombre de Jesús, a quien Pablo predica, les ordeno que salgan!». 14 Esto lo hacían siete hijos de un tal Esceva, que era uno de los jefes de los sacerdotes judíos. 15 Un día el espíritu maligno les respondió: «Conozco a Jesús y conozco a Pablo, pero ustedes ¿quiénes son?». 16 Y abalanzándose sobre ellos, el hombre que tenía el espíritu maligno los dominó a todos. Los maltrató con tanta violencia que huyeron de la casa desnudos y heridos. 17 Cuando se enteraron los judíos y los que no eran judíos que vivían en Éfeso, el temor se apoderó de todos ellos, y el nombre del Señor Jesús era glorificado.

Hechos 19:8-17

La comunión con Dios, con el Espíritu Santo, no es palabras mágicas que se puedan repetir y surtan efecto: la consagración, el tiempo que dedicamos a escudriñar la palabra, a la oración, a la intercesión, el ayuno, alabar al Señor, escuchar la voz del Espíritu Santo, es lo que nos hace llenos de la presencia del Señor. Sin la presencia del Señor vamos a ser maltratados y avergonzados, ¡la presencia es la que trae sanidad, liberación, arrepentimiento, santidad, salvación!

Claro que los milagros por sí mismos llaman mucho la atención: el don de ciencia, el de sabiduría, el de sanidad, los milagros y prodigios como la liberación son cosas que todos quisieran tener y “repetir mágicamente”, pero por los que pocos están dispuestos a pagar el precio (primero reconociendo a Jesús como dueño y Señor de nuestras vidas). Porque son dones, “regalos”, es decir nos los da Dios mismo por medio del Espíritu Santo cuando creemos en Él, pero sí tenemos que “trabajarlos”… ¿cómo? En intimidad con el Señor y usándolos.

18 Muchos de los que habían creído llegaban ahora y confesaban públicamente lo
que habían hecho. 19 Un buen número de los que practicaban la hechicería juntaron
sus libros en un montón y los quemaron delante de todos. Cuando calcularon el
precio de aquellos libros, resultó un total de cincuenta mil monedas de plata. 20 Así
la palabra del Señor crecía y se difundía con poder arrollador.

Hechos 19:18-20

Si hacemos cálculos y traemos esa cantidad de monedas de plata (50 mil monedas) a nuestros tiempos, nos vamos a dar cuenta de que no era cualquier cosa: una moneda de plata en aquel entonces equivalía a un día de trabajo, o sea que tú trabajabas todo un día y recibías como pago una moneda de plata… se quemó el equivalente a 50 mil monedas de plata… o sea 136.98 años de trabajo para una persona o casi 14 años de trabajo de 10 personas. Si esto aún no lo alcanzamos a dimensionar, el salario mínimo actual en México es de $278.80, o sea que serían $13,940,000.00, casi 14 millones de pesos, quemados por convicción.

¿Qué sucedió? Que de pronto se convierten estas personas y se dan cuenta de que hay detrás de ellos un camino que no está bien seguir transitando, el Espíritu Santo es el que trae convicción de pecado y el que nos redarguye cuando hacemos algo que no es la voluntad del Señor. ¿Qué es lo que nos está hablando el Espíritu Santo a nosotros? ¿Seguimos escuchando Su voz en nuestro caminar diario? ¿Estás siendo guiado en lo que ves, escuchas, consumes, compras, haces, dices? Si estuvieras ante esta gran fogata de libros en llamas… ¿qué echarías? ¿Qué hay en tu vida que necesitas que este gran fuego del Espíritu Santo se lleve y haga cenizas? Aquí hablamos de algo físico (un libro) y estoy segura de que muchos aún no hemos terminado de “limpiar” nuestras casas de cosas que no deberíamos tener, déjame te pongo algunos ejemplos:

  • Cosas que no se alinean con lo que Dios quiere. Libros o cosas relacionadas con brujería; Harry Potter, encantamientos, hadas, elfos, imágenes de santos y vírgenes, budas, elefantes hindús, cosas sexuales, etc.
  • Cosas que nos están “atando” a pensamientos o ideas de lo que antes éramos, de nuestros comportamientos pasados, de personas o situaciones que no nos dejan avanzar en el camino del Señor (anillos de x personas, prendas o regalos, etc).
  • Pero también hay cosas en nuestra mente que debemos echar a esa fogata, como pensamientos, sentimientos, ideas y percepciones que no hemos soltado y que nos han impedido avanzar como Dios quiere, te voy a dar algunos ejemplos:
    • Pensamientos («no valgo, no soy digno, no puedo, no soy suficiente, no soy merecedor», etc).
    • Sentimientos (odio, falta de perdón, rencor, apatía, amargura, enojo, indiferencia).
    • Ideas y percepciones («yo lo haría mejor que, soy mejor que, valgo más», etc).

Vamos a entregar al fuego del Espíritu Santo todo esto, y tenemos que entender que todos estamos en un proceso, todos estamos aprendiendo, todos estamos siendo transformados, todos estamos siendo santificados. Cuando llegamos a los pies del Señor, Él se encarga de limpiar nuestros pecados y de salvar nuestra alma, pero nos deja la “tarea” de caminar en el camino de la santidad; debemos de entender que este camino es un proceso, conforme más tiempo pasemos en la presencia de Dios, nos va a moldear y llamar a más santidad. Tenemos que estar listos para dejar de hacer cosas que antes no veíamos mal, y para hacer cosas que antes no se nos hubiera ocurrido.

21 Después de todos estos sucesos, Pablo tomó la determinación de ir a Jerusalén, pasando por Macedonia y Acaya. Decía: «Después de estar allí, tengo que visitar Roma». 22 Entonces envió a Macedonia a dos de sus ayudantes, Timoteo y Erasto, mientras él se quedaba por algún tiempo en la provincia de Asia.
El disturbio en Éfeso
23 Por aquellos días se produjo un gran disturbio a propósito del Camino. 24 Un platero llamado Demetrio, que hacía figuras en plata del templo de Artemisa, proporcionaba a los artesanos no poca ganancia. 25 Los reunió con otros obreros del ramo y les dijo: —Compañeros, ustedes saben que obtenemos buenos ingresos de este oficio. 26 Les consta además que el tal Pablo ha logrado persuadir a mucha gente no solo en Éfeso, sino en casi toda la provincia de Asia. Él sostiene que no son dioses los que se hacen con las manos. 27 Ahora bien, no solo hay peligro de que se desprestigie nuestro oficio, sino también de que el templo de la gran diosa Artemisa sea menospreciado y que la diosa misma, a quien adoran toda la provincia de Asia y el mundo entero, sea despojada de su divina majestad. 28 Al oír esto, se enfurecieron y comenzaron a gritar: —¡Grande es Artemisa de los efesios!

Hechos 19:21-28

Bueno, si se puede “despojar” de su divinidad por no comprar sus imágenes, ¿no es muy divino el asunto, no? Ellos no estaban preocupados por la reputación de Artemisa, estaban preocupados por que sus ganancias estaban por los suelos: imagínate el movimiento tan grande que estaba sucediendo que la economía de todo un gremio, de todo un lugar estaba siendo transformada por la convicción de los creyentes. ¿Cómo estamos impactando nuestro entorno? ¡Se tiene que notar!

29 Enseguida toda la ciudad se alborotó. La turba en masa se precipitó en el teatro, arrastrando a Gayo y a Aristarco, compañeros de viaje de Pablo, que eran de Macedonia. 30 Pablo quiso presentarse ante la multitud, pero los discípulos no se lo permitieron. 31 Incluso algunas autoridades de la provincia, que eran amigos de Pablo, le enviaron un recado, rogándole que no se arriesgara a entrar en el teatro. 32 Había confusión en la asamblea. Cada uno gritaba una cosa distinta, y la mayoría ni siquiera sabía para qué se habían reunido. 33 Los judíos empujaron a un tal Alejandro hacia adelante, y algunos de entre la multitud lo sacaron para que tomara la palabra. Él agitó la mano para pedir silencio y presentar su defensa ante el pueblo. 34 Pero cuando se dieron cuenta de que era judío, todos se pusieron a gritar a un mismo tiempo como por dos horas: —¡Grande es Artemisa de los efesios! 35 El secretario del concejo municipal logró calmar a la multitud y dijo: —Ciudadanos de Éfeso, ¿acaso no sabe todo el mundo que la ciudad de Éfeso es guardiana del templo de la gran Artemisa y de su estatua bajada del cielo? 36 Ya que estos hechos son innegables, es preciso que ustedes se calmen y no hagan nada precipitadamente. 37 Ustedes han traído a estos hombres, aunque ellos no han cometido ningún sacrilegio ni han blasfemado contra nuestra diosa. 38 Así que, si Demetrio y sus compañeros de oficio tienen alguna queja contra alguien, para eso hay tribunales y gobernadores. Vayan y presenten allí sus acusaciones unos contra otros. 39 Si tienen alguna otra demanda, que se resuelva en legítima asamblea. 40 Tal y como están las cosas, con los sucesos de hoy corremos el riesgo de que nos acusen de causar disturbios. ¿Qué razón podríamos dar de este alboroto, si no hay ninguna? 41 Dicho esto, despidió la asamblea.

Hechos 19:29-41

Ellos no hablaron mal de sus creencias, ni de sus dioses, ni de sus estatuas: fue la convicción del Espíritu Santo la que trajo conciencia de lo que era bueno y no. ■