Hechos 26

Contexto del capítulo 25
Festo entendió que Pablo no había quebrantado la ley romana y que debía ser absuelto de todos los cargos. Pero, al igual que Félix antes que él, se dio cuenta de que esta acción enfurecería a los judíos y provocaría agitación en toda Judea.
Pablo era consciente de que nunca recibiría un juicio justo en Jerusalén, si es que lograba llegar al juicio. Sostuvo que, como ciudadano romano, tenía derecho a ser juzgado ante el tribunal de César.
Pablo ejerció un antiguo derecho de los ciudadanos romanos llamado provocación. En este caso, apeló a César. Después de deliberar con el consejo, Festo estimó la apelación, lo que le permitió mantener relaciones amigables con los judíos sin incriminar a un hombre inocente.
Finalmente, Pablo tenía la oportunidad de ir a Roma y presentarle el evangelio a la persona más poderosa en el Imperio romano.
Mientras Pablo esperaba para comenzar el viaje a Roma, el rey Agripa y Berenice fueron a Cesarea para conocer al nuevo gobernador Festo. El rey Agripa (también conocido como Herodes Agripa II y Marco Julio Agripa II) y Berenice eran dos de los cuatro hijos de Herodes Agripa I y nietos de Herodes el Grande (Mat. 2:1). Aunque Agripa II nunca gobernó sobre el principal territorio judío de Judea, Samaria y Galilea como lo había hecho su padre, algunos lo consideraban el «rey de los judíos» porque tenía autoridad para designar y remover a los sumos sacerdotes (Como pagano, Festo no podía entender como Agripa el gran argumento de que la Muerte Expiatoria y la Resurrección del Mesías cumplían las predicciones de los Profetas, y eran necesarias para efectuar la Salvación de los hombres pecadores). Festo se dio cuenta de que el rey Agripa, como rey de los judíos, interpretaría cabalmente el caso de Pablo. Dado que Festo enviaría a Pablo a Roma, tenía que escribirle una carta al emperador, similar a la que Claudio Lisias le había escrito a Félix (Hechos 23:25-30).
Hechos 26 Entonces Agripa dijo a Pablo:
—Tienes permiso para defenderte.
Pablo hizo un ademán con la mano y comenzó así su defensa:
2 —Rey Agripa, para mí es un privilegio presentarme hoy ante usted para defenderme de las acusaciones de los judíos, 3 sobre todo porque usted está bien informado de todas las tradiciones y controversias de los judíos. Por eso le ruego que me escuche con paciencia.
4 »Todos los judíos saben cómo he vivido desde que era niño, desde mi edad temprana entre mi gente y también en Jerusalén. 5 Ellos me conocen desde hace mucho tiempo y pueden atestiguar, si quieren, que viví como fariseo, de acuerdo con la secta más estricta de nuestra religión. 6 Y ahora me juzgan por la esperanza que tengo en la promesa que Dios hizo a nuestros antepasados. 7 Esta es la promesa que nuestras doce tribus esperan alcanzar adorando a Dios con diligencia día y noche. Es por esta esperanza, oh rey, por lo que me acusan los judíos. 8 ¿Por qué consideran ustedes increíble que Dios resucite a los muertos?
9 »Pues bien, yo mismo estaba convencido de que debía hacer todo lo posible por combatir el nombre de Jesús de Nazaret. 10 Eso es precisamente lo que hice en Jerusalén. Con la autoridad de los jefes de los sacerdotes metí en la cárcel a muchos de los creyentes y, cuando los mataban, yo manifestaba mi aprobación. 11 Muchas veces anduve de sinagoga en sinagoga castigándolos para obligarlos a blasfemar. Mi obsesión contra ellos me llevaba al extremo de perseguirlos incluso en ciudades del extranjero.12 »En uno de esos viajes iba yo hacia Damasco con la autoridad y la comisión de los jefes de los sacerdotes. 13 A eso del mediodía, oh rey, mientras iba por el camino, vi una luz del cielo, más brillante que el sol, que con su resplandor nos envolvió a mí y a mis acompañantes. 14 Todos caímos al suelo y yo oí una voz que me decía en hebreo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¡Solo te haces daño a ti mismo!”.[a] 15 Entonces pregunté: “¿Quién eres, Señor?”. “Yo soy Jesús, a quien tú persigues —me contestó el Señor—. 16 Ahora, ponte en pie. Me he aparecido a ti con el fin de designarte siervo y testigo de lo que has visto de mí y de lo que te voy a revelar. 17 Te libraré de tu propio pueblo y de los no judíos. Te envío a ellos 18 para que les abras los ojos y se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios, a fin de que, por la fe en mí, reciban el perdón de los pecados y la herencia entre los santificados”.
19 »Así que, rey Agripa, no fui desobediente a esa visión celestial. 20 Al contrario, comenzando con los que estaban en Damasco, siguiendo con los que estaban en Jerusalén y en toda Judea, y luego con los no judíos, a todos les prediqué que se arrepintieran y se convirtieran a Dios, y que demostraran su arrepentimiento con sus buenas obras. 21 Solo por eso los judíos me detuvieron en el Templo y trataron de matarme. 22 Pero Dios me ha ayudado hasta hoy y así me mantengo firme, testificando a grandes y pequeños. No he dicho sino lo que los profetas y Moisés ya dijeron que sucedería: 23 que el Cristo padecería y que, siendo el primero en resucitar, proclamaría la luz a su propio pueblo y a los no judíos.24 Al llegar Pablo a este punto de su defensa, Festo interrumpió.
—¡Estás loco, Pablo! —le gritó—. El mucho estudio te ha hecho perder la cabeza.
25 —No estoy loco, excelentísimo Festo —contestó Pablo—. Lo que digo es cierto y sensato. 26 El rey está familiarizado con estas cosas y por eso hablo ante él con tanto atrevimiento. Estoy convencido de que nada de esto ignora, porque no sucedió en un rincón. 27 Rey Agripa, ¿cree usted en los profetas? ¡A mí me consta que sí!
28 —Un poco más y me convences de hacerme cristiano —dijo Agripa.
29 Pablo respondió:
—Sea por poco o por mucho, pido a Dios que no solo usted, sino también todos los que me están escuchando hoy lleguen a ser como yo, aunque sin estas cadenas.
30 Se levantó el rey, también el gobernador, Berenice y los que estaban sentados con ellos. 31 Al retirarse, decían entre sí:
—Este hombre no ha hecho nada que merezca la muerte ni la cárcel.
32 Y Agripa dijo a Festo:
—Se podría poner en libertad a este hombre si no hubiera apelado al césar.
Este tercer relato en Hechos de la conversión y la comisión de Pablo (ver también 9:1-19; 22: 6 21).
El énfasis de este relato está en la comisión de Cristo en sí. Pablo recibió su comisión de parte del Señor mientras iba por el camino a Damasco y volvió a recibirla de forma humana a través de Ananías.
Leamos desde el versículo 1 hasta el 20 y mientras leemos, me gustaría que me ayudaran a reafirmar la siguiente lista de las características que tuvo la comisión divina de Pablo:
- Abrirles los ojos.
- Se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios
- Recibieran por la fe: perdón de pecados y la herencia de los santos
- Se arrepientan
- Se convirtieran a Dios
- Demostraran su arrepentimiento con buenas obras
Hechos 26: 1-2 El apóstol valoraba cada oportunidad de presentar el evangelio. Jesús había predicho que los discípulos serían llevados ante gobernadores y reyes para dar testimonio a las naciones. También les dijo que no se preocuparan por lo que debían decir, ya que no serían ellos quienes hablarían, sino que el Espíritu Santo hablaría a través de ellos (Mat. 10:18-20). Pablo tenía esta seguridad mientras testificaba ante el gobernador Festo y al rey Agripa.
Hechos 26:14 A medida que pasa el tiempo y su caminar con Dios, Pablo entiende más el peso de las palabras de Jesús.
Leer otra vez el versículos 18-20 y vamos a hacer énfasis en estas 3 ultimas acciones de la comisión divina:
Hechos 26: 18- 20 18 para que les abras los ojos y se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios, a fin de que, por la fe en mí, reciban el perdón de los pecados y la herencia entre los santificados”.
19 »Así que, rey Agripa, no fui desobediente a esa visión celestial. 20 Al contrario, comenzando con los que estaban en Damasco, siguiendo con los que estaban en Jerusalén y en toda Judea, y luego con los no judíos, a todos les prediqué que se arrepintieran y se convirtieran a Dios, y que demostraran su arrepentimiento con sus buenas obras.
Arrepentimiento, convertirse a Dios y demostrar arrepentimiento con sus buenas obras.
¿Qué es el arrepentimiento?
Arrepentimiento (heb., naham, de-sistir, subh, volverse; gr., metanoia, de meta, cambio, y noieo, ejercicio de la mente). Es el proceso por el cual uno cambia de parecer o de opinión. El arrepentimiento humano es un cambio para lo mejor, y es un cambio consciente del mal o de la desobediencia o pecado o idolatría hacia el Dios viviente. Jesús predicó la necesidad que tenían los judíos de arrepentirse (Mateo 4:17), Juan el bautista lo predicaba y requirió que sus apóstoles/discípulos predicaran el arrepentimiento a los judíos y a los gentiles (Lucas 24:47; Hechos 2:38; 17:30).
El arrepentimiento es un profundo cambio de mente que involucra el cambio de dirección de vida. El lado positivo del arrepentimiento es la conversión, el genuino volverse a Dios o a Cristo en busca de gracia.
La convicción es la primera etapa del arrepentimiento. Aunque la palabra convicción no se usa en algunas versiones bíblicas, ambos Testamentos dan muchas ilustraciones de esta experiencia. En el Antiguo Testamento una de las más notables la encontramos en el Salmo 51 donde David, dándose cuenta de que había pecado contra Dios, está abrumado por la tristeza y clama a Dios por perdón y limpieza. En el Nuevo Testamento el pasaje central sobre convicción es Juan 16:7-11.
El arrepentimiento es un fundamento y una doctrina cristiana, es un principio básico del evangelio, es un punto de partida para todo creyente. Es un mandato de Dios, no es opcional.
Para hablar de arrepentimiento, hablemos del evangelio, del reino y algunas otras ideas:
El Evangelio
- El evangelio, son las buenas noticias y se trata de Jesús, es un evangelio del reino;
- El evangelio no es ligero,
- El evangelio es gratuito, pero te va a costar todo → morir a ti mismo
- El evangelio es de arrepentimiento y no solo de pecados perdonados
- El evangelio es del poder del Espíritu Santo.
No podemos hablar de arrepentimiento sin mencionar el reino de Dios, Mateo 4:17: Desde entonces comenzó Jesús a predicar: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca».
→ El reino de Dios es el fin del arrepentimiento → ¿Qué es el reino de Dios?
Dios: Es un Dios con 3 personas individuales: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
1 Juan 5:8-9 8 y los tres están de acuerdo: el Espíritu,[a] el agua y la sangre. 9 Aceptamos el testimonio humano, pero el testimonio de Dios vale mucho más, porque es el testimonio que él mismo ha dado acerca de su Hijo.
- El Reino: es el lugar donde Dios vive, en ese reino hay criaturas (como lo dice en Ezequiel) que al igual que nosotros, fuimos creados por El y para El, y que se enfocan en una sola cosa: Dios.
- En ese reino, hay un trono, donde Dios se sienta y gobierna y da decretos.
- Es desde la voluntad de Dios, es decir desde su trono, que el reino de Dios se ha establecido en la
tierra y lo coloca en nuestros corazones, “Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad acá en la
tierra como en el cielo”
Todos conocemos la historia de Lucifer, en resumen, cuando Lucifer quiso gobernar, Dios no iba a permitir que otra voluntad se cumpliera en su reino que no fuera la suya.
Me gustaría asentar esta idea del reino de Dios en una historia → la del hijo pródigo (Lucas 15:11-32).
El hijo prodigo quedó fuera del dominio del padre y malgastó su herencia en muchas cosas perversas, dice la biblia que vivió de una manera desenfrenada.
La idea del hijo prodigo es que su vida le pertenecía a si mismo.
¿Qué significa que le haya pedido su herencia en vida? representa una profunda falta de respeto, egoísmo y deseo de ruptura de la relación familiar y de la autoridad paterna. Implica que el hijo considera que el padre ya está muerto o que su amor no le interesa en absoluto. Es un acto que simboliza el deseo de vivir una vida alejada de la guía y el control paternal, buscando la satisfacción personal inmediata y desenfrenada.
En la mente del hijo sería algo como “Haré lo que sea, incluso matar a mi padre en vida, malgastar mi herencia, por una sola razón: quiero ser feliz y se trata todo de mí.”
La historia cuenta que vino una hambruna y todos estaban afectados y que el hijo prodigo estaba trabajando para el granjero y alimentaba puercos.
De repente, tuvo una idea en su mente que lo impulso a tener un deseo por la comida de los cerdos” ¿Te imaginas la condición espiritual, emocional, mental, sentimental de este hombre para llegar a ese punto? Era un estado de decadencia Pero la biblia dice que recobró el sentido (recapacitó) y dijo: en la casa de mi padre tengo ¡TODO! Y voy a regresa a casa.
En ese momento “tuvo convicción de pecado” había pensado en tomar una decisión, pero aún no la había tomado porque aún no estaba en casa (aun no se había arrepentido).
PRIMERA IDEA (1er concepto):
El hecho de que sepas que estás mal, o que te sientas mal por tu condición, por tu pecado, o por las consecuencias de tus actos no es arrepentimiento. Porque en este punto aún se sigue tratando de ti, y de cómo te sientes. “te ha caído el veinte, como al hijo prodigo, pero aún no has tomado la decisión”
Aquí quiero hacer un paréntesis, puedes decir: Diana para que me estás diciendo esto si ya soy cristiano →Pues el arrepentimiento no solo es para salvación, vemos en 2 Corintios 7:9-12 Pablo dirigiéndose a los santos de la iglesia de Corinto. La carta de Pablo produjo arrepentimiento (gr. metánoian, ‘cambio de mente, remordimiento; también traducido ‘conversión’) según Dios; esta palabra que indica un cambio en la forma de pensar, a diferencia de simplemente ‘lamentar’ algo en el sentido de experimentar dolor o pesar. Tal arrepentimiento genuino genera un renovado interés en los asuntos espirituales. Como lo vemos en la vida de los corintios, el arrepentimiento no se limita a la conversión, sino que debe continuar hasta la glorificación. La tristeza que es según Dios, piadosa, produjo el arrepentimiento que llevó a los corintios a ser diligentes en su servicio a Cristo, mostrar determinación para limpiarse de los cargos en su contra, rechazar la conducta pecaminosa, temer a Dios, y buscar justicia, fervor y vindicación.
¿De qué nos tenemos que arrepentir?
De las obras que conducen a la muerte, Pecado es todo lo que hacemos fuera de la voluntad de Dios. Es lo que nos empuja a salir del camino de rectitud. Literalmente, pecado significa errar al blanco. Muchas veces, lo que me asedia a mi no es ecesariamente lo que asedia al que está a mi lado. Por eso, puede depender de mis patrones de conducta, de la iniquidad, de aquello que me impulsa fuera del propósito.
Resistir al pecado no es solo no pecar sino cambiar el objeto de placer. Por eso debo tener cultura de intimidad, en que nos enamoremos de Dios y encontremos en Él nuestro mayor placer.
Entonces el ARREPENTIMIENTO claro que es para salvación, pero debe ser algo constante en el creyente para avanzar en el reino y que su propósito sea una realidad. ¿Uds. se imaginan de cuantas cosas se arrepintió Pablo? el no se quedó en condenación y/o victimismo, sino que murió por completo a si mismo, tanto que dijo en su carta a la iglesia de Filipo en el capítulo 3
Filipenses 3:7-10 7 Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo. 8 Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo 9 y encontrarme unido a él. No quiero mi propia justicia que procede de la Ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios, basada en la fe. 10 Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte.
Debemos dejar de ver nuestro propio reino infructuoso y voltear a ver el reino de Dios, que cosas cambiarían en nuestra vida si las viéramos desde la perspectiva que lo vivió Pablo cuando escribió este pasaje, sin duda eso es madurez espiritual.
SEGUNDA IDEA (2do concepto):
Cambiar/quitar mi voluntad, es un morir a mi mismo por voluntad propia, con mi libre albedrío decido colocar la voluntad de Dios como mi prioridad y yo ser parte de su reino, ese reino donde El gobierna. Y esto incluye cambiar las tendencias del corazón que nos empujan a salirnos de su voluntad.
Por lo tanto, el arrepentimiento no es simplemente un cambio de parecer. Es un cambio de mentalidad en la persona, que produce un cambio de acción. Comienza con una decisión, un momento en el tiempo en el que enfrentamos la realidad de nuestro pecado. Coincidimos con Dios en que nuestro pecado es malo y tiene que ser quitado. Pablo quiere dejar claro que el arrepentimiento que él predica no es simbólico, sino una reorganización completa de las prioridades de una persona, y esta produce cambios
RECUERDA QUE DIOS NO VA A PERMITIR QUE TU VOLUNTAD ENTRE A SU REINO
son mutuamente excluyentes, solo puede haber un rey, y aquí quiero invitarte a que escuches al Espíritu Santo, a muchos ya nos ha estado hablando, no lo mutees, escúchalo.
Proverbios 28:13 Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, alcanza la misericordia.
Porque hay algo, que va más profundo, que es la raíz de lo que hay en el corazón y es el del libre albedrío. El cual es aquel donde por voluntad decides amarlo y adorarle o decides desobedecer.
Y no podemos hacer más que ver a Jesús, quien decidió por voluntad propia, morir por amor al reino, El tenía clarísimo que no se trataba de El.
IDEA: porque no hay vida en El, hasta que hay muerte. Nunca había sido tan confrontada con la necesidad de morir hasta ahora que tuve la oportunidad de ir al campamento, fue ver todas las áreas de mi vida donde necesito que El Señor sea realmente el Rey, y mi respuesta fue quebrantarme delante del Señor, y nos cuesta tanto hacer esto porque es dejar el orgullo, la soberbia, y dejar de creer la mentira de que quedaremos en vergüenza, pero para nada. Si estamos seguros de la clase de papa que es Dios, estaremos seguros, convencidos de que lo mejor que podemos hacer es tener constantemente un corazón quebrantado delante de El y practicar el arrepentimiento como una manera de vivir en su reino y disfrutar lo que tiene para nosotros.
Ahora bien…
Existe una buena noticia, Dios nos amó primero, el arrepentimiento no debe ser una carga, debe ser una
decisión que conlleva a algo espiritual y en el momento en el que decides morir a ti mismo, quitar tu voluntad y agregarte al reino de Dios para cumplir los decretos de su reino, tienes que saber que no es en tus fuerzas totalmente, que puedes lograrlo, porque si ya estás muerto un muerto no tiene voluntad, no tiene mejores ideas, no tiene planes, está muerto, y el que vive en el es Cristo! Cómo lo logramos:
- Mediante la gracia que Cristo da a los creyentes → hay un fluir continuo de su gracia porque el
arrepentimiento es algo continuo, debe ser parte de la vida diaria del creyente, todos tenemos algo
en nuestra vida que debe cambiar de rumbo, pero primero debemos morir a eso, doblegar nuestra
voluntad - La relación continua con Cristo → porque es por la obra de Jesús en la cruz, porque fue el mensaje de la predicación de Jesús
- Y la dependencia del Espíritu Santo → Quien nos examina y consuela
En lo practico el arrepentimiento es una reforma en la mente, cambio de dirección, de propósito y opinión (transformación total de tu manera de pensar), se va dando por un proceso que implica:
- Renuncia y cambio de actitud
- Sumisión y deseos de aprender
- Continuo perfeccionamiento
Regresando a Hechos 26: 20 dice: >Que demostraran su arrepentimiento con buenas obras>
Pablo manifiesta ante el rey Agripa que en sus mensajes de salvación les recalcaba a todos la importancia de demostrar el arrepentimiento con las obras. Ni él ni los demás apóstoles le restaron la importancia debida a las obras que son consecuencia espiritual y prueba evidente del verdadero arrepentimiento.
En Hechos 26:21-32 Vemos que la presentación del evangelio requiere del oyente una decisión. Pablo les
pide a estos funcionarios romanos que tomen una decisión; sin embargo, ninguno de ellos responde de
manera positiva. Lo esquivan. Lo hacen a un lado. Ignoran su mensaje. Pero la respuesta personal de los
demás a la predicación del evangelio debe ser dejada a Dios. No somos responsables si las personas no
responden a la verdad del evangelio. Nuestra responsabilidad es comunicar la verdad.
Predicadora Diana Amaya
Predicación del 19 de Octubre de 2025 en «La Promesa del Padre»