Quién es la iglesia

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1) El origen de la palabra “Iglesia”:

La palabra “iglesia” proviene del griego ἐκκλησία (ekklēsía), que significa literalmente “reunión de los convocados”, «asamblea» o «convocación».

En la antigua Grecia, este término se refería a la asamblea ciudadana.

Estas convocaciones se realizaban tanto de manera programada en fechas específicas del año como en reuniones extraordinarias, para un propósito común, como tomar decisiones o resolver asuntos políticos, sociales, judiciales, comerciales, etc.

2) La palabra “Iglesia” en la Biblia.

Algo bastante interesante, es que quien introduce esta palabra al mundo Cristiano, quien la menciona por primera vez en cuanto al Reino de Dios, es precisamente Cristo. No es una ocurrencia de sus discípulos o de la gente alrededor. Vamos a leer esto en su contexto:

Mateo 16:13-20 La confesión de Pedro

13 Cuando llegó a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

—¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?

14 Le respondieron:

—Unos dicen que Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o uno de los profetas.

15 —Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? —preguntó Jesús.

16 —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente —afirmó Simón Pedro.

17 —Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás —dijo Jesús—, porque eso no te lo reveló ningún mortal,[a] sino mi Padre que está en el cielo. 18 Yo te digo que tú eres Pedro.[b] Sobre esta piedra edificaré mi iglesia y las puertas de los dominios de la muerte[c] no prevalecerán contra ella. 19 Te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.

20 Luego ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Cristo.

Puntos importantes… La riqueza y definición del contexto:

  • En este lugar, la gente creía que una cueva al pie del acantilado era una entrada al inframundo, por lo que ahí construyeron templos dedicados dioses paganos, realizaban ahí sacrificios y rituales y se creía que la gruta y el manantial que brotaba de ella eran la entrada al Hades (por eso la llamaban “la puerta del Hades”). Fue en este contexto, cerca de esa gruta pagana, donde Jesús tiene esta conversación con sus discípulos.
  • Jesús provoca la charla, tenía un propósito claro. ¿Cuál es el tema del que Jesús quería platicar con sus discípulos? Él. Él es el tema central.
  • … Y ustedes?… Es importante quién crees tú que es Él. No porque Él dependa de ti. Él es quien es: “Yo soy el que soy”. Pero tu vida, tu mundo, depende de que tú sepas, que entiendas quién es Él… Que lo conozcas.
  • Pedro da en el blanco. El Padre le revela el punto exacto: (v.16) “Tú eres el Cristo…”
  • Desde el primer momento en el que Jesús presenta a la iglesia, la llama “Mi iglesia”. Jesús deja claro que le pertenece a Él. El tema central sigue siendo ÉL.
  • El Señor hace referencia a que las puerta del Hades (¿recuerdas en dónde estaban platicando?… la gruta) … Y describe otra cualidad de la iglesia: Es activa, no pasiva, ¡las puertas no atacan! Sólo resisten.

    La iglesia activamente va contra esas puertas, va por lo que está detrás de esas puertas, ¡y esas puertas no pueden resistirla!

    Por mucho tiempo hemos tenido la idea errónea de que “la gente debe venir a la iglesia”. ¡Pero en realidad la iglesia debe ir a ellos! Y no se refiere a “desplazarnos”, porque ya estamos frente a esas puertas cada día, con toda la gente a nuestro alrededor que vive “encarcelada detrás de esas puertas”
  • En el v.19 mucha gente terminó de distraerse, por miles de años, “entendiendo” que la conclusión de esta charla era algo así como “ Pongan toda su atención en Pedro” …. ¿¿¿¿QUÉ????…. Hasta nuestros días siguen surgiendo escenas, dibujos, chistes de “Pedro recibiéndonos en la puerta del Cielo con su llavero celestial gigante”.
  • El asunto de la roca sobre la que Jesús estaba fundando su iglesia, es un punto muy importante. Por malinterpretarlo, hubo 1500 años de extravío de la iglesia, hasta que llegó La Reforma. Cuando Jesús le pone ese apodo a Simón, y lo llama “Pedro” (el término usado ahí es petros: piedra pequeña), no lo estaba nombrando la piedra fundamental de la iglesia. La piedra fundamental de la iglesia es Cristo. La roca del fundamento era lo que expresaba esa afirmación que hizo Pedro, la revelación del Padre. La roca (el término que se usa ahí es petra: roca grande) es Cristo, el Hijo del Dios viviente.
  • Jesús no le estaba confiriendo “permisos especiales” a Pedro. Mira lo que dice sólo unos cuántos versículos adelante, en el capítulo 18. Ni siquiera en otro libro, sino que el mismo autor, solo unas cuántas líneas más adelante, describe que Jesús le dijo lo mismo a los demás discípulos:

Mateo 18:18-20 18 »Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra quedará atado en el cielo y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.

19 »Además les digo que, si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan, les será concedida por mi Padre que está en el cielo.20 Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

Es curioso cómo también desde la primera mención de la iglesia, el hombre se aferra a poner en un lugar especial a otros hombres, en lugar de enfocarse en la persona correcta: Cristo.

Respecto a esto último, me parece importante enfatizar el hecho de que en la iglesia, según la diseñó Jesús, no hay pedestales, no hay jerarquías de importancia, no debería ser una pirámide de poder. Lamentablemente, en el corazón humano suele presentarse la constante tendencia de poner a otras personas en “niveles superiores”. Lo vemos a menudo, por ejemplo, con los “títulos” rimbombantes, con “nombramientos”, que sugieren superioridad o mayor importancia, que consciente o inconscientemente marcan divisiones o “clases” dentro de la iglesia. De acuerdo a palabras textuales y contextuales de Jesús, debemos evitar caer en esas prácticas, debemos evitar el usar títulos (que tienden a envanecer al corazón y diferenciar responsabilidades y privilegios). Mira lo que dijo Jesús al respecto, tomando como ejemplo a los escribas y Fariseos:

Mateo 23:5-12 »Todo lo hacen para que la gente los vea: Usan en la frente y en los brazos porciones de las Escrituras escritas en anchas cintas y ponen en sus ropas adornos llamativos. Les encanta el lugar de honor en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas. Y les gustan los saludos en las plazas y que la gente los llame “Rabí”.[a]

»Pero no permitan que a ustedes se les llame “Rabí”, porque tienen un solo Maestro y todos ustedes son hermanos. Y no llamen “padre” a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre y él está en el cielo. 10 Ni permitan que los llamen “guía”, porque tienen un solo Guía, el Cristo. 11 El más importante entre ustedes será siervo de los demás. 12 Porque el que a sí mismo se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido.

Tengo la firme convicción personal, a partir de este pasaje y de todo el ministerio y actitud modelo de Jesús, que la iglesia debe despojarse de costumbres y prácticas que colocan a los ministros (lo que literalmente significa servidores) en una aparente superioridad del resto de la iglesia. Creo firmemente que debemos romper esos odres viejos (como costumbres idólatras, títulos que envanecen, y “clasismo pseudoespiritual”) para que el Señor pueda vertir su Vino Nuevo en nuestra generación. El ser pastores, maestros, profetas, apóstoles o evangelistas son funciones en la iglesia, pero no son títulos que deberían usarse para diferenciar a unas personas de otras, para colocarlas en una categoría diferente. Estos ministerios (término que literalmente significa: formas de servir) no deberían usarse como títulos profesionales precediendo al nombre de los creyentes, son solo funciones, no categorías. Tal como sucede con otras funciones en la iglesia (administradores, cocineros, guitarristas, etc) no deben usarse como títulos. Jesús clara y repetidamente da la indicación a sus discípulos de que, en el cuerpo, la iglesia, NO PERMITAN que se les den estos títulos.
Y enfatiza que los más importantes deben saber que son los servidores de los demás. Me encanta cómo se auto presenta el mismísimo Jesús ante Saulo, sin títulos… Y no era Jesús en su faceta de “bebé frágil” ni “en forma de siervo”, era Jesús resucitado, glorificado, y cuando Saulo le pregunta: “¿Quién eres, Señor?”, el Señor sólo le dice: “Yo soy Jesús”… Simple y llanamente: “Jesús” (Hechos 9:5). ¡Que gran ejemplo para nosotros!

3) La iglesia global y la iglesia local

El término iglesia, tiene 2 principales acepciones o significados. La iglesia global, es decir, todos los creyentes de todo el mundo y de todos los tiempos; y la iglesia local, como ésta, como La Promesa del Padre, tu congregación específica… A veces también hace alusión a la iglesia “regional” o de toda la ciudad. Vamos a ver algunos ejemplos de esto:

La iglesia global:

Hechos 2:41 a comunidad de los creyentes

41 Así, pues, los que recibieron su mensaje fueron bautizados y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas.

Efesios 1:22 Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo[a] y lo dio como cabeza de todo a la iglesia.

Efesios 3:10 El fin de todo esto es que la sabiduría de Dios, en toda su diversidad, se dé a conocer ahora, por medio de la iglesia, a los poderes y autoridades en las regiones celestiales,

Colosenses 1:18 Él es la cabeza del cuerpo,
    que es la iglesia.
Él es el principio,
    el primogénito de entre los muertos,
    para ser en todo el primero.

La iglesia local:

Mateo 18:17 Si se niega a hacerles caso a ellos, díselo a la iglesia; y si incluso a la iglesia no le hace caso, trátalo como si fuera un incrédulo[a] o un cobrador de impuestos.

Hechos 13:1 En la iglesia de Antioquía eran profetas y maestros: Bernabé, Simeón, apodado el Negro, Lucio de Cirene, Manaén, que se había criado con Herodes el tetrarca, y Saulo.

Hechos 14:23  Cada iglesia nombró líderes religiosos, y con oración y ayuno los encomendaron al Señor, en quien habían creído.

Romanos 16:1 Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia de Cencreas. (éste era el puerto oriental de la ciudad de Corinto)

Romanos 16:5 Saluden igualmente a la iglesia que se reúne en la casa de ellos.

Saluden a mi querido hermano Epeneto, el primer convertido a Cristo en la provincia de Asia.[a]

4) ¿Qué tiene que ver esto contigo? ¡Todo!

A lo largo de las siguientes semanas estaremos escuchando la voz del Señor a través de su Palabra y de la dirección del Espíritu Santo, enseñándonos sobre su iglesia, nosotros.

El Señor nos alimentará, nos dará esperanza, nos dará dirección, también nos desafiará, tendremos que entregar cosas, el Señor reconstruirá otras… y entre todos estos montes que serán allanados y valles que deben ser levantados, será emocionante ver al Señor edificar a su iglesia, su cuerpo, de quien ÉL es la cabeza.

Conclusión / Oración:

Hace 3 o 4 domingos, durante la alabanza tuve una Palabra de Dios para la iglesia:

El Señor está llamando a aquellos que se han sentido desconectados de la iglesia. Aquellos que sienten que la iglesia son sólo los que dirigen o están al frente, el staff. Quiero entregarles la invitación de parte de Dios a saberse, como creyentes, parte de la iglesia, y ver lo importantes y útiles que son para que la iglesia local pueda lograr las encomiendas específicas que Dios nos ha dado.

Que todo lo que hagamos, enseñemos, vivamos y formemos en otros, se base en esto, y en el diseño original de Jesús para nosotros: su iglesia.

Predicador Paco Jiménez
Predicación del 09 de Noviembre del 2025 en «La Promesa del Padre»