Hecho 21

El protagonista de tu vida
Rumbo a Jerusalén
Hechos 21:1-6 Después de separarnos de ellos, zarpamos y navegamos directamente a Cos. Al día siguiente fuimos a Rodas, y de allí a Pátara. 2 Como encontramos un barco que iba para Fenicia, subimos a bordo y zarpamos. 3 Después de avistar Chipre y de pasar al sur de la isla, navegamos hacia Siria y llegamos a Tiro, donde el barco tenía que descargar. 4 Allí encontramos a los discípulos y nos quedamos con ellos siete días. Ellos, por medio del Espíritu, exhortaron a Pablo a que no subiera a Jerusalén. 5 Pero al cabo de algunos días, partimos y continuamos nuestro viaje. Todos los discípulos, incluso las mujeres y los niños, nos acompañaron hasta las afueras de la ciudad, y allí en la playa nos arrodillamos y oramos. 6 Luego de despedirnos, subimos a bordo y ellos regresaron a sus hogares.
Esta frase, “por medio del Espíritu”, apareció cuando estudiamos Hechos 1 al inicio de esta serie de predicaciones. Vamos a Hechos 1:1-2 para recordarla.
Hechos 1:1-2 Estimado Teófilo, en mi primer libro me referí a todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar 2 hasta el día en que fue llevado al cielo, luego de darles instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido.
Y también aparece en estas otras dos ocasiones en Hechos:
Hechos 4:25 tú, por medio del Espíritu Santo, dijiste en labios de nuestro padre David, tu siervo:
»“¿Por qué se enfurecen las naciones
y en vano conspiran los pueblos?
Hechos 11:28 Uno de ellos, llamado Ágabo, se puso de pie y predijo por medio del Espíritu que iba a haber una gran hambre en todo el mundo, lo cual sucedió durante el reinado de Claudio.
En todos estos casos, el mismo escritor usa el mismo término para referirse a todas estos discursos, frases o afirmaciones, diferenciándolas de otras afirmaciones nacidas del corazón o razonamiento humano, aclara que todas ésas afirmaciones fueron hechas “por medio del Espíritu”. Entonces, ¿por que parecen un poco contradictorias? ¿Por qué Pablo dice que el Espíritu lo está obligando a ir a Jerusalem, y luego varios hermanos tienen un sentir profético y lo “exhortan” a no ir a Jerusalem?
… Si eso te deja un poco confundido, espérate, porque todavía se pone más complejo. Vamos a continuar leyendo (versículos 7-12)
Hechos 21:7-12 Nosotros continuamos nuestro viaje en barco desde Tiro y arribamos a Tolemaida, donde saludamos a los hermanos y nos quedamos con ellos un día. 8 Al día siguiente salimos y llegamos a Cesarea, y nos hospedamos en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete; 9 este tenía cuatro hijas solteras que profetizaban.
10 Llevábamos allí varios días cuando bajó de Judea un profeta llamado Ágabo. 11 Este vino a vernos, tomó el cinturón de Pablo, se ató con él de pies y manos, entonces dijo:
—Así dice el Espíritu Santo: “De esta manera atarán los judíos de Jerusalén al dueño de este cinturón y lo entregarán en manos de los no judíos”.
12 Al oír esto, nosotros y los de aquel lugar rogamos a Pablo que no subiera a Jerusalén.
¿Entonces? … Ponte en los zapatos de Pablo… “¿Entonces, Dios? ¿Debo o no debo ir a Jerusalem?”… Pareciera que hay direcciones encontradas… ¿Te has sentido confundido en deciones de tu vida? ¿Cuál es la dirección correcta?… ¿Te has sentido en una situación así? ¡YO SÍ!
Para poder desenredar esto que está pasando, quiero abordar dos puntos importantes:
1) Tu visión general de la vida, define cómo enfrentas cada situación específica.
2) Necesitamos estar en comunión con el Espíritu Santo para poder manejar bien los dones del Espíritu Santo
Abordemos el primer punto.
1) Tu visión general de la vida, define cómo enfrentas cada situación específica.
Veamos lo que está pasando. Pablo está seguro de que el Espíritu Santo le está diciendo que debe ir a Jerusalem. Pero varios hermanos, a través de palabras proféticas, le advierten que no es buena idea ir a Jerusalem. Incluso sus compañeros de ministerio (sus bros, sus compas), escuchan las palabras proféticas y tratan de convencerlo insistentemente de que no debería hacerlo… ¡Hasta vino un profeta desde otra ciudad!… ¿Qué se hace en esos casos?
En realidad, hay una forma muy fácil de destrabar esta situación “contradictoria” en la que nos parece que estaba Pablo. Puedo asegurarte que la situación le parecía contradictoria a todos los hermanos que le dieron esas palabras proféticas a Pablo, y también a nosotros nos confunde, pero para Pablo nunca fue contradictoria. Y cuando vemos la situación con los lentes correctos, “los que usaba Pablo”, la situación no es contradictoria, no es confusa.
Los “lentes correctos” de los que te hablo, son los lentes del propósito. Y quizá voy a verme muy filosófico… quizá voy a irme muuuuuuy atrás en este panorama, pero es algo tan básico que por eso es importante y necesario de revisar. ¿Cuál es el propósito de nuestra vida? ¿Para qué estamos aquí? ¿Para que nos salvó el Señor? ¿A qué fuimos llamados? ¿Cuál es el propósito de tener una relación estrecha con el Señor?… Incluso, ¿Cuál es el propósito de los dones del Espíritu Santo?
Cuando la visión que tenemos de nuestra vida es la incorrecta, muchas cosas van a ser frustrantes y confusas.
Cuando pensamos que el propósito de nuestra vida es que todo esté tranquilo, que todo vaya bien, tienes que poner tu felicidad en el centro de todo lo que haces, “que el universso conspire a tu favor”, que Dios te evite todo sufrimiento y dolor, y que cumpla todos tus sueños… Pffff, si ésa es tu forma de ver y vivir la vida, tienes un problema.
Cuando crees que tu eres el protagonista de tu vida, y que toda la trama gira en torno a ti, te llevarás una enorme desilusión a media trama… o peor a un, al final de tu vida.
En realidad, tenemos que entender que no somos los protagonistas de nuestras vidas. No eres el protagonista (“el prota”, diría la chaviza)… o al menos, no deberías serlo. Si has vivido toda tu vida como protagonista, necesitas bajarte de ese trono y entregarle tu vida a Jesús, darle el lugar principal, haciendo a un lado todo, incluyéndote a ti… “aceptarlo como Señor”, dice la Biblia… Como dueño, como “prota”.
A veces, aun como creyentes, hemos aceptado a Jesús como Salvador (¡quién no quiere y necesita un Salvador que borre todos tus errores y te de paz con Dios!)… Pero muchas veces no lo hemos aceptado como Señor, como dueño y protagonista de nuestras vidas.
Ésa es una decisión que debemos recordar y tomar cada día. Jesús dijo:
Lucas 9:23 Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga.
Entender que Jesús es el dueño de tu vida, y no tú, marca una diferencia radical entre un cristianismo “moderno”, superficial e intrascendente para el mundo, y el Cristianismo genuino que cambia naciones.
Déjame regresar al caso de Pablo para explicar un poco mejor esto. Si el propósito que Pablo tenía para su vida era “ser feliz”, “portarse bien para ser bendecido por Dios”, “vivir en paz por muchos años en una casita en el bosque, con total comfort, en una zona de alta plusvalía, lejos del bullicio de la ciudad” (hasta suena a comercial de fraccionamiento… “Apóstol Alto Homes” o algo así)… Si ése era el propósito de Pablo, pffffff… definitivamente sería muy contradictorio y confuso que el que el Espíritu Santo por un lado lo estuviera empujando a ir a Jerusalén, y por otro lado le estuviera advirtiendo que en Jerusalem le
esperaban aflicciones, linchamientos, que lo iban a atar y que talvez hasta iba a morir. ¡Claramente eso no coincidía con la idea de que Dios le evitara sufrimientos a Pablo para que siempre fuera feliz, siempre estuviera tranquilo, no tuviera problemas, etc.
Ahora abordemos el segundo punto
2) Necesitamos estar en comunión con el Espíritu Santo para poder manejar bien los dones del Espíritu Santo.
Una de nuestros primeros pensamientos o tendencias es pensar que alguno de los dos debe estar equivocado. O a Pablo le anda fallando la percepción, o todos los demás hermanos son “profetas falsos”.
Frecuentemente somos muy simplistas, muy planos, muy blanco y negro a la hora de buscar dirección de Dios, o de interpretarla. Queremos una respuesta sencilla y express. Vemos a Dios como el que despacha en la ventanilla del auto-servicio del McDonald´s … “Apúrale con la respuesta, Señor, porque tengo prisa con mi vida”.
Una cosa son los regalos (no se ganan, no se merecen, son gratuitos, Dios los reparte como él quiere), y otra cosa es la comunión con Él. Puedes haber recibido regalos genuinos de Dios (por su gracia y generosidad), pero la comunión depende de que lo busques, de que le cedas cada vez más de tu vida, que le rindas tus prioridades, que sujetes tus pensamientos a los de Él, que no te amoldes al mundo actual sino te amoldes a Él, que dejes que Él trabaje tu carácter, etc.
Jesús hizo posible que tengamos comunión con el Espíritu Santo, pero depende de nosotros el desarrollarla. No es automática.
Hay una canción que cuando la escuché por primera vez, pensé que había escuchado mal o que me estaba fallando la traducción, porque es en inglés. Sentí que no tenía sentido decir algo así en una canción Cristiana, pero al pasar los años, entendí a qué se refería, la canción dice esto:
Im only happy when Im with You
And living life the way you showed me
Whenever I’m apart, I grow a colder heart
I only feign my love for you
And if a day goes by without speaking
I love like I don’t really need you
But in my heart I find I recognize the lie
My every breath I draw from you
“Cuando estoy contigo soy totalmente feliz,
y vivo la vida de la forma en que me mostraste.
Pero hay veces en que me aparto, mi corazón se enfría,
y sólo finjo mi amor por ti.
Y si pasa un dia sin que hablemos,
me doy cuenta de que me encanta que al parecer en realidad no te necesito,
pero en mi corazón encuentro que reconozco esa mentira,
porque de ti depende cada una de mis respiraciones.”
Lo que me brincó aquella primera que escuché esta canción, es esa afirmación de que a un Cristiano le encantara que pareciera que no necesita a Dios, ¡y sin duda suena a una herejía! Pero en la práctica es real, quizá sentimos feo decirlo, pero lo hacemos frecuentemente.
Esa canción se llama “La canción del pródigo”, y trata de desarrollar lo que pasaba por la mente y corazón del hijo pródigo, el de la historia que contó Jesús. Y sí, en términos prácticos, fue lo que hizo este hijo, quizo disfrutar los bienes que le dio su padre, pero lejos de él. Y sí, en ese relato Jesús está hablando específicamente de su obra de Salvación de la humanidad, y que hemos estado viviendo nuestras vidas lejos de Dios (disfrutando sus bienes), y que Dios está invitándonos a volver a Él y que nos recibe con los brazos abiertos. Pero…
Muchas veces, ya como Cristianos, caemos en actitudes de hijos pródigos del Espíritu Santo, disfrutando los regalos que Él nos dio, pero descuidando nuestra comunión con Él.
Y no sé si lamentablemente o afortunadamente, pero…
Los dones no se apagan cuando descuidamos nuestra comunión con el Espíritu Santo, ¡el es fiel! No revoca sus regalos, pero podemos comenzar a usarlos mal.
¡Sí! ¡Genuinos dones del Espíritu Santo pueden usarse mal al descuidar nuestra comunión con Él! Comenzamos a usarlos con motivaciones incorrectas, o nos distraemos de su voluntad en lugar de enfocarnos más en ella
Nuestro corazón puede sobre confiarse en que no necesitamos una comunión estrecha con Él, porque de todas maneras los dones siguen funcionando.
A veces pareciera que con sus dones nos basta, pero no, ¡necesitamos con desesperación una estrecha comunión con Él!
Conclusión / Oración
—¿Por qué lloran? ¡Me parten el alma! —respondió Pablo—. Por el nombre del Señor Jesús estoy dispuesto no solo a ser atado, sino también a morir en Jerusalén.
14 Como no se dejaba convencer, desistimos, exclamando:
—¡Que se haga la voluntad del Señor!
Jesús nos dio la indicación de que cada día nos neguemos a nosotros mismos y tomemos la cruz (disposición a morir a nosotros) y seguirlo. ¡Es una invitación a seguirlo! Aprovechemos este día para asegurarnos de que Él sea el protagonista de nuestra vida y nosotros seamos sólo parte del reparto; y volvamos hoy nuestra atención a la comunión con el Espíritu Santo como prioridad, aun por encima de usar sus regalos. ¡La vida eterna es conocerlo a Él!
Predicador Paco Jiménez
Predicación del 07 de Septiembre de 2025 en «La Promesa del Padre»