La importancia de la oración

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Introducción

Hemos visto a lo largo de esta nueva serie de predicaciones puntos bastante interesantes e importantes como:

  • ¿Quien es la iglesia?
  • La importancia de la iglesia local.
  • Tu papel en la iglesia

Hoy vamos a ver algo igual de importante en la vida de un cristiano, estoy hablando de la ORACIÓN, es increíble cuando Dios nos confirma lo que hay en su corazón para su iglesia, no se si recuerdan que la primera predica que me tocó compartirles hablaba un poco de este tema, recuerdan… Hechos 12, que incluso se tituló “El Poder de la Oración por los demás” recordemos un poco como el Señor rescata a Pedro de la cárcel y utiliza a un ángel de forma sobrenatural.

Pues hoy vamos a tratar un poco este tema tan importante en la vida de los Cristianos.

Desarrollo

Oración de Salomón
2 Crónicas 6:18-42 »Pero ¿será posible que tú, Dios mío, habites en la tierra con la humanidad? Si los cielos, por altos que sean, no pueden contenerte, ¡mucho menos este templo que he construido! 19 Sin embargo, Señor mi Dios, atiende a la oración y a la súplica de este siervo tuyo. Oye el clamor y la oración que elevo en tu presencia. 20 ¡Que tus ojos estén abiertos día y noche sobre este templo, el lugar donde decidiste poner tu Nombre, para que oigas la oración que tu siervo eleva hacia ese lugar! 21 Oye las súplicas de tu siervo y de tu pueblo Israel cuando oren en este lugar. Oye desde el cielo, donde habitas; escucha y perdona.

22 »Si alguien peca contra su prójimo y se le exige venir a este templo para jurar frente a tu altar, 23 óyelo tú desde el cielo y juzga a tus siervos. Condena al culpable y haz que reciba su merecido; absuelve al inocente y vindícalo por su rectitud.

24 »Cuando tu pueblo Israel sea derrotado por el enemigo por haber pecado contra ti, si luego se vuelve a ti para alabar tu nombre, y ora y te suplica en este templo, 25 óyelo tú desde el cielo, perdona su pecado y hazlo regresar a la tierra que les diste a ellos y a sus antepasados.

26 »Cuando tu pueblo peque contra ti y tú lo aflijas cerrando el cielo para que no llueva, si luego ellos oran hacia este lugar y alaban tu nombre y se arrepienten de su pecado, 27 óyelos tú desde el cielo y perdona el pecado de tus siervos, de tu pueblo Israel. Guíalos para que sigan el buen camino y envía la lluvia sobre esta tierra, que es tuya, pues tú se la diste a tu pueblo por herencia.

28 »Cuando en el país haya hambre, plaga, peste, langostas o saltamontes en los sembrados; cuando el enemigo sitie alguna de nuestras ciudades; en fin, cuando venga cualquier calamidad o enfermedad, 29 si luego algún israelita, consciente de sus penas[a] y aflicciones, extiende sus manos hacia este templo, ora y te suplica, 30 óyelo tú desde el cielo, donde habitas, y perdónalo. Trata a cada uno según su conducta, la cual tú conoces, puesto que solo tú escudriñas el corazón humano. 31 Así todos tendrán temor de ti y andarán en tus caminos mientras vivan en la tierra que diste a nuestros antepasados.

32 »Trata de igual manera al extranjero que no pertenece a tu pueblo Israel, pero que atraído por tu gran fama y por tus despliegues de fuerza y poder ha venido de lejanas tierras. Cuando ese extranjero venga y ore orientado hacia este templo, 33 óyelo tú desde el cielo, donde habitas, y concédele cualquier petición que te haga. Así todos los pueblos de la tierra conocerán tu nombre y, al igual que tu pueblo Israel, tendrán temor de ti y comprenderán que este templo que he construido lleva tu Nombre.

34 »Cuando saques a tu pueblo para combatir a sus enemigos, sea donde sea, si el pueblo ora a ti y dirige la mirada hacia esta ciudad que has escogido, hacia el Templo que he construido en honor de tu Nombre, 35 oye tú desde el cielo su oración, su súplica y defiende su causa.

36 »Ya que no hay ser humano que no peque, si tu pueblo peca contra ti y tú te enojas con ellos y los entregas al enemigo para que se los lleven cautivos a otro país, lejano o cercano; 37 y si en el destierro, en el país de los conquistadores, se arrepienten, se vuelven a ti y oran diciendo: “Somos culpables, hemos pecado, hemos hecho lo malo”; 38 y si en la tierra de sus captores se vuelven a ti de todo corazón y con toda el alma, y oran a ti y dirigen la mirada hacia la tierra que diste a sus antepasados, hacia la ciudad que has escogido y hacia el templo que he construido en honor de tu Nombre, 39 oye tú su oración y su súplica desde el cielo donde habitas y defiende su causa. Perdona a tu pueblo que ha pecado contra ti.

40 »Ahora, Dios mío, te ruego que tus ojos se mantengan abiertos y atentos tus oídos a las oraciones que se eleven en este lugar.

41 »Levántate, Señor y Dios; ven a tu lugar de reposo,
    tú y tu arca poderosa.
Señor y Dios, ¡que tus sacerdotes se revistan de salvación!
    ¡Que tus fieles se regocijen en tu bondad!
42 Señor y Dios, no des la espalda a[b] tu ungido.
    ¡Recuerda tu amor fiel hacia David, tu siervo!».

(El Señor esta atento a nuestra comunidad, el Señor esta hablando de la semana del aniversario en la Promesa del Padre, El ha decidido poner sus ojos abiertos y sus oídos atentos a las oraciones de este lugar, algo poderoso esta sucediendo)

2 Crónicas 7:1-16 Dedicación del Templo
Cuando Salomón terminó de orar, descendió fuego del cielo y consumió el holocausto y los sacrificios, y la gloria del Señor llenó el Templo. Tan lleno de su gloria estaba el Templo del Señor que los sacerdotes no podían entrar en él. Al ver los israelitas que el fuego descendía y que la gloria del Señor se posaba sobre el Templo, cayeron de rodillas al piso y, postrándose rostro en tierra, alabaron al Señor diciendo:

«Él es bueno;
    su gran amor perdura para siempre».

Entonces el rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificios en presencia del Señor. El rey Salomón ofreció veintidós mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. Así fue como el rey y todo el pueblo dedicaron el Templo de Dios. Los sacerdotes estaban de pie en sus puestos. Los levitas tocaban los instrumentos musicales que el rey David había hecho para alabar al Señor y con los cuales cantaba: «Su gran amor perdura para siempre». Los sacerdotes tocaban las trompetas frente a los levitas y todo Israel permanecía de pie.

Salomón también consagró la parte central del atrio, que está frente al Templo del Señor, y allí presentó los holocaustos y la grasa de los sacrificios de comunión, ya que en el altar de bronce que hizo Salomón no había espacio para los holocaustos, la grasa y las ofrendas de cereales.

En aquella ocasión Salomón y todo Israel celebraron la fiesta durante siete días. Era una asamblea inmensa a la que llegó gente de todas partes, desde Lebó Jamat[a] hasta el torrente de Egipto. Al octavo día tuvieron una asamblea solemne, porque habían celebrado la dedicación del altar durante siete días, y la fiesta durante siete días más. 10 El día veintitrés del mes séptimo, Salomón envió al pueblo a sus hogares. Regresaron contentos y llenos de alegría por el bien que el Señor había hecho en favor de David, de Salomón y de su pueblo Israel.

Pacto de Dios con Salomón

11 Cuando Salomón terminó el Templo del Señor y el palacio real, llevando a feliz término todo lo que se había propuesto hacer en ellos, 12 el Señor se le apareció una noche y le dijo:

«He escuchado tu oración, y he escogido este lugar como Templo para que me ofrezcan sacrificios.

13 »Cuando yo cierre los cielos para que no llueva, o le ordene a la langosta que devore la tierra, o envíe plaga sobre mi pueblo, 14 si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra. 15 Mantendré abiertos mis ojos y atentos mis oídos a las oraciones que se eleven en este lugar. 16 Desde ahora y para siempre escojo y consagro este templo para que mi Nombre esté en él para siempre. Mis ojos y mi corazón siempre estarán allí.

(Nosotros tenemos la gran ventaja que ahora NOSOTROS mismos somos el templo del Espíritu Santo, El siempre esta con nosotros, siempre nos escucha, tenemos acceso directo y privilegiado a la presencia de Dios, ya no ocupamos intermediarios, pero tenemos la gran oportunidad de esta semana acercarnos al trono de la gracias en comunidad 24/7 de que nuestras oraciones y ruegos encuentren un altar encendido y podamos ministrar la presencia de Dios, de llevar las cargas miás y de mis hermanos a la presencia de Dios, de llorar con los lloran y de alegrarnos con los que están alegres, de simplemente estar en la presencia de Dios y simplemente descansar)

Lucas 11:1-13 Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminó, dijo uno de sus discípulos:

—Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.

Él les dijo:

—Cuando oren, digan:

»“Padre,[a]
santificado sea tu nombre.
Venga tu reino.[b]
Danos cada día nuestro pan cotidiano.[c]
Perdónanos nuestros pecados,
    porque también nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden.[d]
Y no nos dejes caer en tentación”.[e]

»Supongamos —continuó— que uno de ustedes tiene un amigo y a medianoche va y le dice: “Amigo, préstame tres panes, pues se me ha presentado un amigo recién llegado de viaje y no tengo nada que ofrecerle”. Y el que está adentro le contesta: “No me molestes. Ya está cerrada la puerta y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte nada”. Les digo que, aunque no se levante a darle pan por ser amigo suyo, sí se levantará por su impertinencia y le dará cuanto necesite.

»Así que yo digo: Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. 10 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama, se le abre.

11 »¿Quién de ustedes que sea padre, si su hijo pide[f] un pescado, le dará en cambio una serpiente? 12 ¿O si pide un huevo, le dará un escorpión? 13 Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!

Mateo 6:9-13 »Ustedes deben orar así:

»“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre.
10 Venga tu reino.
Hágase tu voluntad
    en la tierra como en el cielo.
11 Danos hoy nuestro pan cotidiano.
12 Perdónanos nuestras ofensas,
    como también nosotros hemos perdonado a nuestros ofensores.
13 Y no nos dejes caer en tentación,
    sino líbranos del maligno”.

Hasta aquí creo que la mayoría de nosotros hasta de memoria nos sabemos estos versículos, pero vamos a tratar de ir desmenuzándolos para tratar de entenderlos mejor.

1. Padre Nuestro; estamos reconociendo la autoridad, pertenencia y sumisión voluntaria de nuestra parte hacia Dios.

2. Que estas en el Cielo, santificado sea tu nombre; reconocemos que El no es como nosotros, esta por encima, reinando con todos los atributos de Dios, SANTO, DIGNO, OMNIPRESENTE, TODO PODEROSO, ETERNO, AMOROSO, ETC

3. Venga tu reino, hágase tu voluntad; a veces nos brincamos este versículo, pero es la clave de porque a veces no vemos contestadas nuestras oraciones, aquí le decimos a Dios que reconocemos que el tiene mas conocimiento, ve mejor las cosas, tiene un mejor panorama, es mas sabio, mas inteligente, resuelve mejor, es mas amoroso, etc etc etc que nosotros y que Su voluntad es mejor que la nuestra, que NO sabemos mas que EL, y que lo que El decida será mejor, así como ya REINA en el cielo, que ASÍ MISMO REINE en nuestra vida.

Sinceramente no logramos entender cómo la muerte o la enfermedad, la soledad, la guerra, etc, son permitidos o son la voluntad de Dios, nuestra mente no alcanza a ver la eternidad o mas allá de nuestras vidas y es ahí donde nuestro entendimiento y fe deben entrar en nuestras mentes y corazones.

Por lo tanto, no es sorprendente que Jesús nos enseñara a orar: «Hágase tu voluntad», como Él mismo oro de camino a Getsemaní. En todo esto descubrimos que nuestra obsesión por saber si la oración funciona es la pregunta incorrecta. Sabemos que la oración funciona. La pregunta real es si estamos preparados para la respuesta de Dios.

Por lo tanto, no oramos solo para que Dios responda a nuestras oraciones. También oramos para poder reconocer y recibir la respuesta de Dios, para saber cómo responder y, quizá, para ver a Dios mismo.

4. Danos hoy nuestro pan cotidiano; reconocemos que todo depende de El, todo proviene de El, dependemos de El.

5. Perdona nuestros pecados; estamos en una constante SANTIFICACIÓN, todos debemos estar preguntándole al ES la forma de parecernos mas y mas a Jesus. (Efesios 4:13 De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo. )

6. Como nosotros también perdonamos; perdonamos porque hemos sido perdonados, no porque se lo merezcan (nosotros tampoco lo merecemos), perdonamos porque nos parecemos a Cristo (Cristos chiquitos)

7. No nos dejes caer en tentación; Recordemos que todos estamos en un proceso de santificación y que estamos en una lucha constante contra nuestra carne y sus deseos y contra el diablo y sus artimañanas engañosas.

Lucas 11:9-13 »Así que yo digo: Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. 10 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama, se le abre.

11 »¿Quién de ustedes que sea padre, si su hijo pide[f] un pescado, le dará en cambio una serpiente? 12 ¿O si pide un huevo, le dará un escorpión? 13 Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!

Mateo 6: 1-8 »Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa.
»Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa. Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.

La oración

»Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa. Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.

Las palabras de Jesús en la oración de Mateo 6, parte del Sermón del Monte, vienen precedidas por la enseñanza acerca de dar dinero y seguidas por las instrucciones acerca del ayuno. Jesús dice acerca de estos tres temas que se hagan «en secreto» o «en privado». En nuestra enseñanza y predicación acerca de la oración a menudo hemos puesto la oración en secreto por encima de otras formas de oración. Como resultado, nos hemos perdido los beneficios y el poder que viene de orar con los demás, y puede que no veamos todas las historias bíblicas en las que diversas personas oran en comunidad.

En muchísimas otras ocasiones, la Biblia muestra a grupos de personas orando juntas. David y sus hombres se lamentan juntos tras la muerte de Jonatán (2 Samuel 1:11-27). Salomón hace una larga oración en presencia del pueblo de Israel cuando el templo fue dedicado (1 Reyes 8:22-61). Cuando se le pidió a Daniel que interpretara el sueño del rey, él se va a casa con sus tres amigos y les pide «que imploraran la misericordia del Dios del cielo» para ayudarle a interpretar con exactitud el sueño del rey (Daniel 2:17-18). Nehemías ora con el pueblo para reconstruir los muros (Nehemías 4), Hechos 13:1-3 describe una reunión de los seguidores de Jesús en Antioquía, quienes estaban alabando y ayunando cuando el Espíritu Santo los guió a encomendar a Pablo y a Bernabé para que llevaran el Evangelio a los gentiles. Los cristianos de Antioquía oraron juntos por esta nueva misión de sus amigos, una misión que daría forma a la iglesia de las siguientes generaciones. Hechos describe al menos otras once ocasiones en las que los cristianos oraron juntos, ya sea en parejas o en grupos. Hechos 4:24-30; 12:12 y 16:25 muestran ejemplos particularmente vívidos.

Ojo no estamos diciendo que reemplacemos nuestros tiempos personales con Dios por únicamente orar en comunidad, DEBEMOS seguir pasando tiempo a solas con Dios, acrecentando nuestra comunión personal, pero la biblia también nos enseña a hacerlo de forma colectiva para fortalecer lazos de hermandad. Ambas practicas son importantes y hacen que crezcamos de forma madura.

Predicadora Erika Aguilar
Predicación del 30 de Noviembre de 2025 en «La Promesa del Padre»