Los conflictos en la iglesia

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Introducción

Cuando hablamos de un conflicto, nos referimos a una situación de desacuerdo o enfrentamiento entre dos o más personas (o grupos), que tienen opiniones, intereses, necesidades u objetivos que chocan entre sí, que son opuestos o muy diferentes, generando tensión, oposición o fricciones, y que, si no se resuelve a tiempo, puede desencadenar distanciamientos, discusiones, peleas, o incluso violencia verbal o física.

Todos hemos tenido conflictos, algunos más que otros.

Estamos de acuerdo en algo: Solucionar conflictos es incómodo, es doloroso, implica un esfuerzo, a veces vergüenza, siempre humildad, etc.
¡Sin duda preferiríamos brincarnos esa parte… y de hecho, lamentablemente, muchos lo hacen. Y solemos querer brincarnos esa parte, porque no es algo placentero.

PERO te has preguntado…
¿Qué tan importante es para Dios que resolvamos los conflictos que se presentan entre nosotros?

Podríamos pensar “Sí, suena como algo que en un mundo ideal deberíamos resolver, suena como algo técnicamente positivo … Pero ya hablando en serio, ¿sí es así como muuuuuuy necesario? ¿o es algo que sería bueno, pero tampoco es obligatorio?… ¿O sí? “

Si ponemos en una lista todas las cosas que le gustan al Señor, eso de “solucionar nuestros conflictos” en qué lugar estaría?

Piénsalo por un momento, qué cosas sabemos que le gustan a Dios… Qué cosas dice la escritura que Dios disfruta recibir, disfruta que hagamos para Él:

Por ejemplo, nuestras oraciones (Proverbios 15:8, Apocalipsis 5:8), alabar, ofrendar, servir, dar testimonio, etc.

Proverbios 15:8 El Señor aborrece los sacrificios de los malvados,
    pero se complace en la oración de los justos.

Apocalipsis 5:8 Cuando lo tomó, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones del pueblo de Dios.

Mira algunos versículos que nos dan una “ligera noción” del ranking de Dios en cuanto a la importancia de resolver conflictos ante otras cosas que definitivamente le agradan a Dios:

Mateo 5:23-24 »Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda.

1 Pedro 3:7 De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, cada uno trate a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada y ambos son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes.

Mateo 6:14-15 »Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. 15 Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre perdonará a ustedes las suyas.

Desarrollo

La verdad es que en el reino de Dios, hay cosas que son opcionales, en las que Dios te dice algo como: “Mira, está esto disponible, te conviene buscarlo, te conviene cultivarlo, si no lo haces le vas a batallar más, te vas a perder recursos que estaban ahí, te va a tomar más tiempo, más esfuezo, etc… Sería sabio que lo hicieras.”

Hay otras que no son opcionales, que sí, son obligatorias. La solución de conflictos es una de esas cosas obligatorias.

1) El conflicto más fácil de solucionar, es aquel que nunca sucede, el que se impide que suceda.

Una de las principales cosas que provocan conflictos, son nuestras palabras, lo que decimos o la forma en la que lo decimos. Las Escrituras constantemente nos llaman a cuidar nuestra lengua, y que, en todo lo que hagamos (y eso incluye lo que decimos) busquemos honrar a Dios y edificar a los demás, nos llama a
pensemos en el efecto que tendrá en los demás, que seamos ejemplo en nuestra forma de hablar (1 Timoteo 4:12) entre muchas otras indicaciones que, si las tomamos en cuenta, nos ayudarán a evitar conflictos, o solucionarlos cuando apenas comienzan a formarse.

Proverbios 15:1 La respuesta amable calma la ira,  pero la agresiva provoca el enojo.

Proverbios 10:19 El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.

Mateo 12:36-37 Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado. 37 Porque por tus palabras se te declarará inocente y por tus palabras se te condenará».

Muchos conflictos surjen, por ejemplo, de las bromas, de las burlas, de “la carrilla”, y muchas veces pensamos que “la carrilla” no es algo tan grave o pecaminoso, porque la Biblia nunca menciona la carrilla de manera literal, pero usa otros sinónimos al respecto, que quizá suenan muy elegantes y por eso no los
identificamos o relacionamos, pero de hecho nos previene al respecto, le llama “escarnio”, constantemente nos alerta de lo peligroso que es ser o aun juntarse con “escarnecedores”, lo cual literalmente significa: burlones, quienes se mofan de algo o de alguien. Debemos cuidar nuestras bromas, debemos evitar burlarnos de otras personas con tal de “ser populares” o sacar algunas sonrisas… a costas de otros, si cuidamos estos, nos ayudará muchísimo a evitar o prevenir conflcitos.

Antes de hacer una broma o burla debemos pensar los efectos al respecto, mi herman@ se sentirá mejor después de que yo diga esto? ¿Le ayudará en su caminar con Dios? ¿Nos unirá más? ¿Hay algún beneficio para él/ella? ¿O el único beneficiado de decir eso seré yo… a costas de lo que sienta esa persona?

2) Los conflictos son normales

Si cuidamos nuestra boca, evitaremos conflictos por cosas superficiales. Pero aun cuidando eso, los conflictos pueden presentarse, por la simple y sencilla razón de que somos diversos. Tenemos formas de pensar propias, venimos de transfondos distintos, tenemos gustos diferentes, hay diversidad de puntos de vsta, hay diversas personalidades, etc. A veces estas diferencias serán sobre cosas no tan cruciales y podremos pasarlas por alto o cada quien seguir su opinión sin chocar con las de otros, pero en ocasiones serán cosas en las que se tendra que elegir una de las dos o más opciones propuestas, y eso provocará conflictos, y esos conflictos incluso pueden provocar enojos. Y todo eso está bien, es normal, es aceptable. Inlcuso, la Esritura nos dice que podemos enojarnos, pero nos advierte de no dejar que ese enojo dure mucho (buscar rápido perdonarlo y solucionarlo) y que estemos alertas y no demos cabida al diablo en esos episodios.

Efesios 4:25-27 Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo. 26 «Si se enojan, no pequen». No permitan que el enojo les dure hasta la puesta del sol 27 ni den cabida al diablo.

Hemos visto que las puertas del Hades no pueden resistir a la iglesia, pero aquí vemos que la iglesia le puede abrir la puerta al diablo. ¿Cómo? A través de no solucionar los conflictos.

Los conflictos no resueltos son auto-sabotaje para la iglesia.

2 Corintios 2:10-11  A quien ustedes perdonen, yo también lo perdono. De hecho, si había algo que perdonar, lo he perdonado por consideración a ustedes en presencia de Cristo, 11 para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas.

Filipenses 2:3-8  No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás.

La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús,

quien, siendo por naturaleza[a] Dios,
    no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.
Por el contrario, se rebajó voluntariamente,
    tomando la naturaleza[b] de siervo
    y haciéndose semejante a los seres humanos.
Y al manifestarse como hombre,
    se humilló a sí mismo
y se hizo obediente hasta la muerte,
    ¡y muerte de cruz!

Romanos 12:16-18 16 Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes, sino háganse solidarios con los humildes. No se crean los únicos que saben.

17 No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos. 18 Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos.

3) ¿Cómo solucionar conflictos?

A) No le des importansia a ofensas pequeñas

Proverbios 19:11 El buen juicio hace al hombre paciente;
    su gloria es pasar por alto la ofensa.

B) Hay un paso a paso, dictado por Jesús, para cuando alguien peca contra otro. No te brinques pasos, y cada paso hazlo con la actitud y razones de Jesús.

Mateo 18:15-17 El hermano que peca contra ti

15 »Si tu hermano peca contra ti,[a] ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano. 16 Pero si no, lleva contigo a uno o dos más, para que “todo asunto se resuelva mediante el testimonio de dos o tres testigos”.[b] 17 Si se niega a hacerles caso a ellos, díselo a la iglesia; y si incluso a la iglesia no le hace caso, trátalo como si fuera un incrédulo[c] o un cobrador de impuestos.

C) Hay desacuerdos. A veces son reconciliables y se puede llegar a un punto medio. En otras ocasiones es sano caminar en direcciones diferentes para evitar el choque, pero aun esto debe hacerse en amor, a la luz de la iglesia, no en ailsamiento o con resentimiento.

Filipenses 4:2 Exhortaciones

Ruego a Evodia y también a Síntique que se pongan de acuerdo en el Señor.

Hechos 15:36-41 Desacuerdo entre Pablo y Bernabé

36 Algún tiempo después, Pablo dijo a Bernabé: «Volvamos a visitar a los creyentes en todas las ciudades en donde hemos anunciado la palabra del Señor, y veamos cómo están». 37 Resulta que Bernabé quería llevar con ellos a Juan, a quien llamaban Marcos, 38 pero a Pablo no le pareció prudente llevarlo, porque los había abandonado en Panfilia y no había seguido con ellos en el trabajo. 39 Se produjo entre ellos un conflicto tan serio que acabaron por separarse. Bernabé se llevó a Marcos y se embarcó rumbo a Chipre, 40 mientras que Pablo escogió a Silas. Después de que los hermanos lo encomendaron a la gracia del Señor, Pablo partió 41 y viajó por Siria y Cilicia, consolidando a las iglesias.

Conclusión:

Debemos vivir de manera sabia y en amor, cuidando nuestra conducta, nuestras palabras y aun las intensiones de nuestro corazón, para procurar evitar que surjan conflictos entre nosotros. El conflictos más fácil de resolver es aquel que no sucede.

A pesar de nuestros cuidados, podemos equivocarnos, nosotros u otros, y surgir conflictos por estas fallas (normales también), o simplemente pueden surgir conflictos por el hecho de que somos diversos. Cuando esto se presente, y se presentará, tenemos que recordar que para Dios es SUMAMENTE IMPORTANTE que soluciones en amor y sabiduría esos conflictos. ¡No es opción ignorarlos! ¡No es opción esconderlos bajo la alfombra! Debemos esforzarnos en amor y buscar activamente solucionar esos conflictos. Con la
misma actitud con la que Jesús se esforzó y se sacrificó voluntariamente para salvarnos del conflicto que nosotros mismos creamos entre Dios, Él mismo, y nosotros. Y fue Él quien se humilló para solucionarlo y salvarnos.

La solución de conflictos Bíblica no busca demostrar quién es el culpable y que pague su “justa” culpa. La solución de conflictos que Jesús nos enseña busca salvar y restaurar, busca reconciliar, quitar de enmedio el orgullo y resentimiento que nos separa, y evitar dar cabida al diablo.

Romanos 14:3-13 El que come de todo no debe menospreciar al que no come ciertas cosas, y el que no come de todo no debe condenar al que lo hace, pues Dios lo ha aceptado. ¿Quién eres tú para juzgar al siervo de otro? Que se mantenga firme o que caiga es asunto de su propio señor. Y se mantendrá firme, porque el Señor tiene poder para sostenerlo.

Hay quien considera que un día tiene más importancia que otro, pero hay quien considera iguales todos los días. Cada uno debe estar firme en sus propias opiniones. El que le da importancia especial a cierto día, lo hace para el Señor. El que come de todo, come para el Señor y lo demuestra dándole gracias a Dios. El que no come, para el Señor se abstiene y también da gracias a Dios. Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo ni tampoco muere para sí. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos. Para esto mismo murió Cristo y volvió a vivir, para ser Señor tanto de los que han muerto como de los que aún viven. 10 Tú, entonces, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú, ¿por qué lo menosprecias? ¡Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios! 11 Está escrito:

«Tan cierto como que yo vivo», dice el Señor,
«ante mí se doblará toda rodilla
    y toda lengua confesará a Dios».[a]

12 Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios.

13 Por tanto, dejemos de juzgarnos unos a otros. Más bien, propónganse no poner tropiezos ni obstáculos al hermano.

Predicador Paco Jiménez
Predicación del 04 de enero de 2026 en «La Promesa del Padre»