El servicio en la Iglesia

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Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.

Marcos 10:45

Estamos en nuestra serie de prédicas «La Iglesia», en la que hemos visto temas sobre qué es la iglesia, conflictos, nuestro papel en ella, las familias, la oración, incluso nuestra convivencia con otras congregaciones; pero algo que también es importante es nuestro servicio en la Iglesia.

La palabra «diácono» (griego: diakonos) significa «siervo» o «ministro», indicando un servicio humilde. Cuando hablamos de servir en la iglesia muchas veces pensamos en actividades, ministerios o responsabilidades, pero para Dios el servicio va mucho más allá de hacer cosas es realmente una expresión de nuestro corazón.

Jesús redefinió el significado del servicio. Él, siendo Rey, se hizo siervo. Hoy, reflexionemos no sólo en qué hacemos, sino por qué servimos, cómo servimos y desde dónde servimos.

La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!

Filipenses 2:5-8

En estos versículos podemos ver cómo Jesús es nuestro mayor ejemplo de servicio, pues Él:

  • Se despojó de sí mismo.
  • Tomó forma de Siervo.
  • Se humilló a sí mismo (cuesta servir).
  • Fue obediente.

A continuación, veremos puntos importantes que necesitamos considerar para nuestro servicio en la iglesia.

Dios mira las motivaciones por las cuales servimos: ¿qué es lo que mueve tu corazón para servir al Señor? ¿Lo haces por amor a Dios, gratitud, obediencia o deseo de edificar a otros?

Que Dios ponga en nuestro corazón los deseos correctos para servir y no sean motivaciones incorrectas, como la búsqueda del reconocimiento, la presión, la culpa, competir para ver quién sirve más, o por apariencia espiritual. Y todo lo que hagamos hacerlo de corazón, como lo dice Colosenses 3:23-24.

 Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor.

Todos podemos servir, pero no todos vamos a servir igual. En ministerios como Alabanza, Niños, Anfitriones, Finanzas, Visuales, Redes sociales… con nuestros dones espirituales, talentos naturales, dentro y fuera se puede servir a la iglesia.

1 Pedro 4:10

La actitud con la que servimos revela nuestro corazón. Podemos hacer mucho y aun así no agradar a Dios si la actitud no es correcta. Dios mira nuestra actitud antes que cualquier actividad que hagamos. Veamos las actitudes correctas:

  • Humildad
  • Amor
  • Disponibilidad
  • Fidelidad
  • Gozo

Iglesia, cuando servimos al Señor, ¿cuál es esa actitud que cada uno tiene?

Sirvan al Señor con alegría.

Salmos 100:2

A pesar de esta ordenanza, muchas veces servimos al Señor con actitudes que no son las mejores, tales como las siguientes.

  • Servir sin oración.
  • Compararse con otros.
  • Creer que “nadie más lo hace bien”.
  • Servir por costumbre.
  • Descuidar la vida personal y familiar.
  • No saber decir “no”.

Antes bien, cuídense de no cansarse de hacer el bien.

Gálatas 6:9

El siguiente punto que abordaremos sobre el servicio es el siguiente, y es el más importante:

Esta es una verdad clave. El servicio nunca debe reemplazar nuestra relación con Dios. Podemos estar ocupados para Dios, pero lejos de Él. Se puede servir mucho y orar poco, así como trabajar para Él sin pasar tiempo con Él. El ministerio fluye de la intimidad , no la reemplaza.

Jesús lo enseñó claramente con Marta y María:“Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas, pero solo una cosa es necesaria.” (Lucas 10:41–42). La intimidad es la raíz, el servicio es el fruto. La intimidad con Dios es la prioridad, el servicio es el fruto.

El descanso también es parte del plan de Dios. Jesús mismo llamó a sus discípulos a descansar.

Venid vosotros aparte a un lugar desierto y descansad un poco. Marcos 6:31

Servir sin descanso produce agotamiento espiritual, emocional y físico. Descansar no es falta de compromiso, es sabiduría espiritual.

Donde hay personas, hay diferencias. Éstos son algunos motivos comunes:

  • Falta de comunicación.
  • Orgullo.
  • Expectativas no habladas.
  • Diferentes personalidades.

¿Cómo manejarlos?

  • Amor.
  • Perdón.
  • Comunicación sana.
  • Enfoque en el propósito común.

Soportándoos unos a otros en amor.

Efesios 4:2

Iglesia, el servicio no debería verse ni sentirse como una carga: si algo así sucede contigo entonces es tiempo de mirar y meditar por qué se siente así.

Servir es un privilegio cuando servimos con el motivo correcto, la actitud correcta y desde una intimidad con Dios, nuestro servicio se vuelve una adoración. Él ve nuestro servicio, sólo ten un corazón dispuesto.

Por lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano.

1 Corintios 15:58

Y recordemos Sus palabras en Mateo 18:19-20:

Además les digo que, si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan, les será concedida por mi Padre que está en el cielo. Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Oración final

Señor, enséñanos a servir como Tú serviste. Limpia nuestras motivaciones, renueva nuestras fuerzas y ayúdanos a servir desde una relación íntima contigo. Que todo lo que hagamos sea para tu gloria. Amén.