Jesús y la Palabra de Dios

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En línea con la serie de prédicas que nos invitan a contemplar a Jesús para aprender a ser como él, hoy vamos a meditar en cómo Jesús se relacionaba con la palabra de Dios. Antes de iniciar oramos para ponernos en disposición para recibir la palabra, poner la predicación en manos de Dios para que sea su Espíritu Santo hablando para todos. Dar la gloria al Señor. Comencemos recordando que Jesús era judío y que vivió hace dos mil veintiséis años, así que la biblia que hoy tenemos, lo que para nosotros es ‘La palabra de Dios’ no existía como tal en tiempos de Jesús, entonces, ¿qué entendemos por ‘La palabra de Dios’ en el contexto de Jesús?

La escritura judía es un libro que se llama TANAJ o MIKRÁ y está dividido en tres partes:

  • La Torá o la ley (5 primeros libros Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio)
  • Los Nevim o los profetas (19 libros del antiguo testamento Josué, Jueces, Samuel, Reyes, Isaías, Jeremías, Ezequiel y los 12 profetas menores)
  • Los Ketuvim o los escritos (12 libros del antiguo testamento Salmos, Proverbios, Job, Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras, Nehemías, Crónicas)

Así que la escritura judía equivale a lo que nosotros conocemos como Viejo Testamento de la Biblia, en un orden distinto a como nosotros lo tenemos y sin el Nuevo Testamento. En los tiempos de Jesús esto era la palabra de Dios para el pueblo judío. Además de reflexionar en esto, otra cosa importante para meditar es que Jesús nació siendo judío, fué instruido en la escritura judía desde
que nació, sus padres eran fieles a la escritura judía. Esto lo podemos ver en LUCAS 2:22-24 cuando leemos cómo sus papás presentan a Jesús en el templo conforme a la ley.

Sus papás conocían la ley y la practicaban, así que desde bebé Jesús empezó a ser expuesto a la palabra de Dios. Otro ejemplo de esto es LUCAS 2:41-50 donde Jesús se pierde por tres días por estar enseñando en el templo, esto a causa de que todos los años sus papás iban a Jerusalén para la fiesta de la Pascua, es decir, sus papás conocían y practicaban la ley y Jesús era instruido en eso.

Recuerden que además, en el contexto judío, los papás tenían la responsabilidad de instruir a sus hijos, especialmente a los hijos varones, como dice DEUTREONOMIO 6:4-9 el famoso “SHEMÁ” [ESCUCHA] que en hebreo tiene un significado más profundo que es “escucha e internaliza lo que escuchas para poder ponerlo en práctica”.

«Escucha, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que hoy te mando estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas»

Deuteronomio 6:4-9


Así que alineando todo esto con la enseñanza de hoy, podemos iniciar reflexionando en que Jesús se relacionaba con la palabra de Dios como parte de la identidad de su nación (ser judío) y como parte de su vida cotidiana (por la instrucción de sus papás y lo que veía que ellos practicaban). Ahora, para entender mejor cómo Jesús siguió viviendo la palabra en las diferentes etapas de su vida (infancia y vida adulta) vamos a meditar en dos aspectos: a) Las profecías. b) La Ley.

En la escritura judía Jesús fue profetizado más de 300 veces, las profecías se han cumplido con todo el detalle. ¿Qué quiere decir esto?

Que cuando Jesús leía la escritura judía, ¡se topaba con fragmentos de la palabra que estaban hablando de él! Por ejemplo:


«Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel».

Isaías 7:14

¿Cómo crees que haya sido el momento en que Jesús leyó por primera vez este pasaje? ¿Habrá estado en su escuelita judía o estudiando la escritura con su papá? ¿Cuántos años tendría? ¿Crees que supo que se refería a él? ¿Le habrán contado sus papás la historia antes de que el la leyera en la palabra?

Cuando Jesús comenzó su ministerio dice en LUCAS 4:16-19 que visitó la sinagoga de Nazaret y leyó un pasaje de Isaías:

Vino a Nazaret, donde se había criado; y conforme a su costumbre, entró el día de reposo en la sinagoga, y se levantó a leer. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.

Jesús era instruido en la escritura judía, ¿cuántas veces crees que él ya había leído antes esta palabra? ¿Crees que desde la primera vez que la leyó, quizá siendo niño, supo que se refería a él? ¿Qué crees que sintió Jesús en el momento en que la estaba leyendo comenzando su ministerio y declarándola sobre él? ¿Crees que en algún momento haya dudado de que esto era verdad?

Todas estas preguntas son interesantes porque la primera reflexión aquí a la que el Espíritu Santo quiere invitarnos es: ¿Conoces la palabra? Tal vez naciste en un hogar que creía y seguía la palabra, quizás no, pero sin importar lo mucho o lo poco que nos instruyeron siendo niños hoy tenemos acceso a la palabra de Dios y cuando la leemos la palabra profetiza sobre nosotros. ¿Crees en lo que la palabra profetiza sobre ti?
¿Lo estás declarando? ¿Lo estás viviendo?

Si eres un poco más nuevo y no sabes a qué me refiero, cada vez que en la Biblia dice “hijos de Dios”, “pueblo de Dios”, “Israel”, “iglesia”, “discipulos” está hablando de ti y hay muchas cosas profetizadas, ya escritas, ya determinadas para que las vivas. ¿Las conoces? ¿Las crees? ¿Se están cumpliendo en ti?

«Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable».

1Pedro 2:9


«Y nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén».

Apocalipsis 1:6

Cada profecía sobre Jesús se cumplió y aun las que faltan se van a cumplir. Si nosotros estamos aprendiendo a ser cómo él tenemos que preguntarnos: ¿Estamos caminando hacia el llamado de Dios para nuestra vida? ¿Se está cumpliendo la palabra en ti? ¿Vives como linaje escogido, como sacerdote, como nación santa y pueblo de Dios, como reyes con autoridad en la tierra? Por ejemplo. A veces estamos esperando el evento profético para que alguien nos dé una palabra de ánimo, cuando la Biblia está llena de profecías sobre quienes somos y lo que estamos llamados a hacer, sobre el futuro que Dios ya visionó para nosotros como personas, como familias, como iglesia, como nación escogida. Y hoy el Espíritu Santo nos anima a que nos apropiemos de lo que ya está decretado para que, así como Jesús, se cumplan en nosotros las profecías. En este momento podrías abrir tu Biblia casi haciendo dedazo y te aseguro que encontrarías una palabra profética que el Señor quiere cumplir en ti: palabra de victoria, palabra de propósito, palabra de ánimo, hasta las palabras de exhortación profetizan algo si atiendes a la instrucción.


El segundo aspecto de la palabra con el que Jesús se relacionaba era la Ley. La Ley eran los mandamientos, las reglas morales, los rituales para honrar el pacto con Dios. Aquí es donde a veces había muchos dilemas y confrontaciones entre Jesús y los maestros de la ley (los fariseos). Como veíamos al principio, Jesús estuvo envuelto en una cultura familiar que creía y practicaba la ley, pero Jesús entendió algo que muchos no entendían, no se trataba del ritual o de la norma en sí misma, se trataba de la actitud del corazón detrás del ritual y de la norma. Dice en LUCAS 2:52 refiriéndose a Jesús cuando era niño:

«Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres».

Y la palabra clave aquí es “Sabiduría”, “Jesús crecía en Sabiduría”, ¿y qué es la sabiduría de acuerdo a la Biblia:

«El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia».

Proverbios 9:10

Jesús se relacionaba con La Ley desde el temor a Dios y el conocimiento que sólo puede dar Él, por eso veía cosas y entendía cosas que los fariseos no. Jesús se relacionaba con la palabra de Dios no como simples reglas que había que cumplir por cumplir sino desde un corazón que sentía temor y reverencia hacia el Padre, que se rendía a Él contantemente para hacer su voluntad.

«Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado».

Hebreos 4:15

«Quien no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca».

1Pedro 2:22

¿Qué significa esto? Que Jesús vivió una vida humana como nosotros, con un cuerpo carnal como nosotros, con un corazón engañoso como el de nosotros, con emociones como nosotros, con problemas como nosotros, con pruebas como nosotros, pero no pecó, es decir, se relacionaba con la palabra de la ley tanto en el aspecto moral como en el aspecto ritual y la cumplía. Hay muchísimos pasajes en donde podemos ver ejemplos de esto, por ejemplo:

«Y descendió con ellos, y vino a Nazaret, y ESTABA SUJETO A ELLOS. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón».

Lucas 2:51

Jesús conocía la ley desde niño y cumplió el mandamiento de Dios de honrar a los padres.

Llevaban también con él a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos. Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si este es el Cristo, el escogido de Dios. Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre, y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

Lucas 23: 32-37

Jesús cumplía constantemente el mandamiento de amar al prójimo. Su forma amor es la forma máxima y perfecta, imagínte perdonar a los que te están matando y torturando.

MATEO 26-36-46. En Getsemaní Jesús demostró su amor al Padre y a su voluntad más que a sí mismo. Hizo viva la palabra honrando el máximo mandamiento de amar a Dios por sobre todas las cosas. Actualmente, gracias a Jesús no tenemos que seguir la palabra de la ley para ser redimidos porque vivimos en la gracia, pero ¿realmente nos estamos relacionando con la palabra para cumplirla moralmente (por decirlo de alguna manera) con un corazón que rinde reverencia y temor a Dios en cada uno de nuestros actos? En nuestras relaciones, en nuestras decisiones, en nuestros desafíos. ¿Estamos recurriendo a la palabra de Dios para guiar todas nuestras decisiones y reacciones? En nuestros días, tenemos tres mandamientos a los que la palabra de Dios nos invita:


«Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas».

Mateo 22:37-40

«Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo los os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros».

Juan 13:34-35

«Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros; porque esto es la ley y los profetas».

Mateo 7:12

Jesús fue capaz de relacionarse con la palabra de Dios como ley y cumplirla perfectamente, por nosotros mismos no podemos hacerlo (y no es necesario) pero así como Jesús crecía en una familia que conocía y practicaba la ley, nosotros tenemos una familia en Cristo para ser edificados en la palabra de gracia que nos guía para vencer el pecado como lo hizo Él y honrar a Dios como lo hizo Él. ¿Conoces todo lo que la gracia hace disponible para ti? ¿Te estás apropiando de la palabra de gracia y poder en el Espíritu como lo hizo Jesús? Jesús venció a Satanás con la palabra MATEO 4:1-11

Dios es amplio en misericordia y es un Padre bueno, caminar en su palabra trae beneficios y Jesús también pudo ver ese aspecto de la palabra cumplida en su vida.

«Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre».

Filipenses 2:9-11

Las promesas y los beneficios vienen después de que se cumple la palabra en nosotros. Y también hay promesas para ti, pero son la
consecuencia, no el primer paso. A veces queremos ver promesas sin el trabajo previo, Jesús nos enseñó lo contrario, primero viene la rendición, la sujeción, la renuncia, la prueba, la resistencia en la batalla y el premio es la promesa. Jesús se alimentó de la escritura, la conocía, la vivía, la usaba para guiar su vida diaria. La palabra de Dios lo preparó para su llamado, lo guió a su
llamado, lo fortaleció durante su llamado y así se cumplió en Jesús cada palabra dicha sobre él. Abre la biblia, conoce la biblia, escudriña la Biblia porque habla de ti, de quien eres y lo que Dios hará a través de ti. Y permite que su palabra profética se cumpla en ti. Jesús formó una identidad como judío por la enseñanza de la palabra que recibió en casa y por el testimonio de sus padres practicándola.

Jesús conocía la ley y la practicaba. Dedica tiempo diario para conocer la palabra de la gracia que Él nos dejó, Jesús no tenía en su TANAJ el Nuevo Testamento, sí lo tenemos nosotros en nuestra biblia donde su palabra nos enseña que tenemos la capacidad para vencer el pecado y cumplir en Su Espíritu los mandamientos: amar a Dios por sobre todas las cosas, amar al prójimo y amarnos como hermanos.

Hoy te animo, Iglesia, a que sigamos mirando a Jesús, lo que Él hizo y que lo imitemos para que seamos esa iglesia que en los últimos tiempos se levanta en fe, en autoridad, en poder, en amor. Tenemos una casa y una familia que nos instruye, mira a tu alrededor.

Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Efesios 1:15-23

Oremos para que seamos fortalecidos en nuestra fe para creer todo lo que la palabra habla de nosotros y que cada profecía se cumpla. Para que el hambre por su palabra crezca, el anhelo por conocer más de Dios crezca, y el deseo de ser más como Él crezca también. Para que en Su Espíritu seamos instruidos en toda verdad para demostrarle nuestro amor honrando sus mandamientos, no para ganar favor porque eso ya lo tenemos, sino para responder a su amor y que otros conozcan quién es él a través de nosotros. Que andemos con la humildad, la rendición y la valentía que tuvo Jesús para caminar en la palabra con un Espíritu de Sabiduría y Revelación para conocer sus profundidades no desde la letra muerta sino desde la palabra que toma vida a través del Espíritu para libertad.