Jesús y el Poder de la Boca

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Proverbios 18:20-21

Cada uno se llena con lo que dice
    y se sacia con lo que habla.

En la lengua hay poder de vida y muerte;
    quienes la aman comerán de su fruto.

Algunas enseñanzas de Jesús sobre el poder de la boca

Mateo 12:33-37
»Si tienen un buen árbol, su fruto es bueno; si tienen un mal árbol, su fruto es malo. Al árbol se le reconoce por su fruto. 34 Camada de víboras, ¿cómo pueden ustedes que son malos decir algo bueno? De la abundancia del corazón habla la boca. 35 El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón saca el bien, pero el que es malo, de su maldad saca el mal. 36 Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado. 37 Porque por tus palabras se te declarará inocente y por tus palabras se te condenará».

Mateo 15:17-20
¿No se dan cuenta de que todo lo que entra en la boca va al estómago y después se echa en la letrina? 18 Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona. 19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias. 20 Estas son las cosas que contaminan a la persona y no el comer sin lavarse las manos.

Mateo 5:37
Cuando ustedes digan “sí”, que sea realmente sí; y cuando digan “no”, que sea no. Cualquier otra cosa que digan más allá de esto proviene del maligno.

Lucas 6:28
 bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los maltratan.

Otras enseñanzas en la Biblia sobre el poder de la boca:

Proverbios 18:6-8
Los labios del necio son causa de contienda;
    su boca incita a la riña.

La boca del necio es su perdición;
    sus labios son para él una trampa mortal.

8 Los chismes son deliciosos manjares;
    penetran hasta lo más íntimo del ser.

Proverbios 18:13
Es necio y vergonzoso
    responder antes de escuchar.

Efesios 4:29-30

Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan. 30 No agravien al Espíritu Santo de Dios con el que fueron sellados para el día de la redención.

Santiago 3:1-12

Hay que domar la lengua

Hermanos míos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad. Todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona perfecta, capaz también de dominar todo su cuerpo.

Cuando ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, podemos controlar todo el animal. Fíjense también en los barcos. A pesar de ser tan grandes y ser impulsados por fuertes vientos, se controlan por un pequeño timón a voluntad del piloto. 5 Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas. ¡Imagínense qué gran bosque se incendia con tan pequeña chispa! También la lengua es un fuego, un mundo de maldad entre nuestros órganos. Contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende fuego a todo el curso de la vida.

El ser humano sabe domar y, en efecto, ha domado toda clase de fieras, de aves, reptiles y bestias marinas; pero nadie puede domar la lengua. Es un mal irrefrenable, lleno de veneno mortal.

Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. 10 De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11 ¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua amarga? 12 Hermanos míos, ¿acaso puede dar aceitunas una higuera o higos una vid? Pues tampoco una fuente de agua amarga puede dar agua dulce.

Necesitamos que Dios limpie nuestra boca

Cuando Isaías es visitado por Dios, y ve su santidad, su Majestad, su poder, su perfección total… Reacciona como quizá nosotros esta mañana… ¡Estoy lejos de eso! ¡He fallado mucho!

Isaías 6:5-7
Entonces grité: «¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios impuros y mis ojos han visto al Rey, al Señor de los Ejércitos».

En ese momento voló hacia mí uno de los serafines. Traía en la mano una brasa que, con unas tenazas, había tomado del altar. Con ella me tocó los labios y me dijo:

«Mira, esto ha tocado tus labios; tu maldad ha sido borrada y tu pecado, perdonado».

Cuando Dios nos llama a rendir cuentas, cuando hace evidentes nuestras manchas, nuestros pecados, o los problemas en los que estamos, no lo hace para condenarnos, sino para limpiarnos:

Isaías 1:18
«Vengan, pongamos las cosas en claro»,
    dice el Señor.
«Aunque sus pecados sean como escarlata,
    quedarán blancos como la nieve.
Aunque sean rojos como la púrpura,
    quedarán como la lana.

Usemos su poder en la dirección correcta

Proverbios 18:12

Tras el orgullo viene la destrucción;
    y tras la humildad, el honor.

Proverbios 18:20-21
Cada uno se llena con lo que dice
    y se sacia con lo que habla.

21 En la lengua hay poder de vida y muerte;
    quienes la aman comerán de su fruto.

Predicador Paco Jiménez
Predicación del 20 de Septiembre de 2026 en «La Promesa del Padre»