Despierta, tú que duermes

El pasaje que hoy abordaremos es Efesios 5:1-21.
Por tanto, imiten a Dios como hijos muy amados y lleven una vida
de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda
y sacrificio fragante para Dios.Entre ustedes ni siquiera debe mencionarse la inmoralidad sexual ni ninguna clase de impureza o de avaricia, porque eso no es propio del pueblo santo de
Dios. Tampoco debe haber palabras indecentes, conversaciones necias ni
chistes groseros, todo lo cual está fuera de lugar; haya más bien acción de
gracias. Porque pueden estar seguros de que nadie que sea inmoral o impuro o
avaro —es decir, idólatra— tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que
nadie los engañe con argumentaciones vanas, porque por esto viene el castigo
de Dios sobre los que viven en la desobediencia. Así que no se hagan
cómplices de ellos.v. 1-7
¿Quién es tu referencia? ¿Contra quién te estás midiendo? ¿Cómo evalúas si lo que estás haciendo o diciendo está bien o mal? Tus reacciones, tus expresiones, tus bromas, tu música, tus series, tus stickers… ¿Cómo defines si algo es aceptable para un cristiano o no? Los que tienen más tiempo lo hacen, el cantante cristiano lo hace, el “influencer” lo hace, el pastor lo hace. «Sí, sé que la Biblia dice que NO, pero si él/ella lo hace”.
Porque ustedes antes eran oscuridad y ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz (el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad) y comprueben lo que agrada al Señor.
No tengan nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien denúncienlas, porque da vergüenza aun mencionar lo que los desobedientes hacen en secreto. Pero todo lo que la luz pone al descubierto se hace visible, porque la luz es lo que hace que todo sea visible. Por eso se dice: «Despiértate tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo».
v. 8-14
- No dice “vive como la mayoría”, sino vivan como hijos de luz .
- Comprueben lo que agrada al Señor: comprueba, analiza, medita, verifica, busca a Dios, sé responsable, no seas ligero.
- “Por eso se dice […]” No lo dice en ninguna otra parte de la Biblia, por lo que quizá era una canción, un poema o una frase típica entre los cristianos de aquel entonces.
Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor. No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu.
v. 15-18
- Tener cuidado. Una advertencia: como cuando ves el letrero amarillo de “piso mojado», o cuando alguien va delante y te avisa “cuidado con esa bajada”.
- Hay cristianos necios y hay cristianos sabios. Tú eliges de cuáles ser. No es un tema de salvación, es un tema de sabiduría.
Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón, dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
v. 19-20
- “Unos a otros”: las canciones que compartimos son importantes
- No toda la música etiquetada como “música cristiana” es edificante.
- No existe tal cosa como la “música cristiana”, hay música hecha por cristianos, y como hay cristianos necios y cristianos sabios (y algunos producen charlas necias o charlas sabias), obviamente también pueden producir canciones necias y canciones sabias… incluso hay música hecha por no cristianos, con letras relacionadas con Cristo.
- Salmos, himnos, canciones espirituales: la música que cantas de corazón al Señor es importante (Isaías 29:13).
Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.
v.21
- ¿Quieres mostrarle a Cristo que lo honras? En ese versículo te dice cómo. Sujetando tu vida, viviendo de manera sacrificial por otros, esforzándote por otros, mejorando para poder ayudar a otros, servirles.
- Curiosamente, este discurso que acabamos de leer termina con la misma idea con la que inicia: (Efesios 5:1) “así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio”.
Conclusión
¡Tengan cuidado! —advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes. Entonces les contó esta parábola: —El terreno de un hombre rico produjo una buena cosecha. Así que se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha”. Por fin dijo: “Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes.
Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida”. Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?”. Así sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios.
Lucas 12:15-21
- Las riquezas no están mal, en labios de Jesús, se refiere a estas cosas como “buena cosecha”, “cosas buenas”… por eso se llaman “bienes”.
- El problema es pensar que tu vida depende de la abundancia de esos bienes. Pablo le llama “idolatría” en lo que leímos en Efesios 5, porque estás poniendo esos bienes como tu seguridad, tu dependencia y prioridad, en lugar de Dios.
- El otro problema que Jesús resalta es la necedad, asumir que son tuyas, que te pertenecen, que son tu cosecha, tus bienes, y que son “para ti”, que tú puedes administrarlas según tus planes. «¿Qué voy a hacer?» con tus intereses, tus preferencias, “para ti”… Acumulas para ti, cuando tú no eres dueño ni de tu propia vida, ni sabes cuánto tiempo estarás aquí. ¡Eso es insensato! ¡Eso es necedad!
- Esto no sólo se refiere a riquezas materiales, dinero, posesiones, etc. No, habla de riquezas en general, aun espirituales e intangibles (dones, ministerios, tu teología, tiempo libre, logros, reputación, etc), porque al final habla de que tu enfoque debe ser “ser rico delante de Dios”.
Si hoy Dios te ha hablado sobre algo que debes cambiar, dejar de hacer o empezar a hacer en tu vida, para honrarlo, para vivir como hijo de luz, para hacer lo que le agrada. ¿Cuándo planeas hacerlo? ¿Más adelante? ¿Cuando seas mayor? ¿En unos años? No juguemos a la “ruleta rusa” con Dios. ¡Sé sabio!